Revista Qué

9 Oct 2017 | Abrió su corazón

La depresión de Ailén Bechara

La ex azafata contó que sufrió problemas alimenticios y que le cuesta mucho mantenerse en forma para cumplir con su trabajo. Habló de su depresión y sus problemas con la anorexia. 

Soy muy insegura con mi cuerpo, mi peor enemigo es el espejo. Si hay que vivir a malla enteriza toda la vida, tapada soy feliz“, reconoció Ailén Bechara, quien vive un drama que tiene que ver con la anorexia, la depresión y el consumo de pastillas para adelgazar.

No soy una flacucha, siempre tuve complejos. Estuve bastante complicada con el tema de la comida“, agregó.

De chiquitita pasé por todas las cosas: no comía y pesaba 48 kilos, o me comía todo. Bulímica nunca fui, pero fui de tener problemas alimenticios, sí. Estoy tratando de aceptarme a mí frente al espejo. Hoy tengo 27 años, me siento bien plantada, y puedo decir que me miro al espejo y digo: ‘Loca, es lo que hay, ya está’”, contó a Infobae.

Trato de comer sano. Pero pasé por un millón de nutricionistas, por un montón de tratamientos, por un montón de mentiras. Por médicos truchos que te prometen adelgazar con la píldora mágica, he gastado mucha plata. Tomé unas que no sabía lo que tenían pero calmaban la ansiedad, y al segundo mes me aumentaron la dosis y quedé tirada en una cama. Yo trabajaba con Guido y no podía salir de la cama porque me agarraba depresión. Lloraba, lloraba y lloraba, y la llamaba a mi mamá y me acuerdo que mi vieja, preocupadisima en Darregueira, llamaba a la producción de Guido y les decía que me dolía la panza, que me dolía la cabeza“, explicó.

Siempre una excusa pero era eso, que me estaba matando. Obviamente me di cuenta, tiré todo al tacho de basura y nunca más. Las dejé de un día para el otro, enloquecí y me dije: ‘Es esto que me está matando’, y las tiré. No me olvido más. Este médico después, de hecho, lo busqué en Google, y había sido denunciado en un noticiero. He pasado por un montón de cosas, es algo que ha traumado mi vida. Hoy ya está, me acepto como soy, no me queda otra“, confesó Ailén.

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