Revista Qué

22 Nov 2016 | Increíble historia de amor

Él con 80 y ella 95, se casaron en un asilo

Con un vestido color champan, María Teresa Cobar festejó lo que sería su primer casamiento, ya que nunca se había casado. El novio de la historia, Carlos Víctor Suárez.

maria 6maria 4maria 3maria 2María emigró desde Guatemala su lugar de origen, con 26 años y tras dar a luz a una nena, luego de que apenas quedara embarazada, el muchacho en cuestión la abandonó.

Tras dar a luz, decidió buscar un mejor futuro para su hija en Miami, Estados Unidos. Y aunque no le fue fácil (trabajó como niñera y ama de llaves en distintas casas de familia), logró que la pequeña Ana se desarrollara con más y mejores posibilidades.

Claro que el destino y la dedicación privó a María José de tener vida social. “Y mucho menos de conocer a un hombre“, según ella misma contó.

Y agregó: “Nunca se me pasó por la cabeza volver a formar una pareja. Ya estaba convencida de que me iba a morir soltera“. Sin embargo, hace siete años (más precisamente en el 2009) todo iba a cambiar.

Por su parte, Carlos se casó bien joven y tuvo un hijo, pero llevaba viudo diez años. Partió de Cuba en 1960, sobre el eco de los primeros balazos de la revolución, y también se refugió en Miami.

Me abrí camino trabajando en el mantenimiento de edificios, hasta que pude abrir una pequeña joyería en el downtown. Me casé, tengo un hijo y dos nietas, pero mi mujer murió hace diez años. Quedé con familia, sí, pero solo…”, contó Carlos.

Pero el destino les tenía preparado una sorpresa, cuando María que se internó para “dejar de ser una carga para mi hija y, de paso, estar con gente de mi edad“, conoció a Carlos que ya llevaba unos años en el lugar.

Carlos enseguida se enamoró de María: “Fue amor a primera vista“, ha dicho. “Cuando la vi, mi corazón se llenó de alegría“, agregó.

Y no exageró. Las charlas, las sonrisas, los juegos y muchas horas compartidas los fueron uniendo cada día más.

Hasta que hace unas semanas se les ocurrió una idea genial: querían casarse, sí, convertirse en marido y mujer.

Y rápidamente consiguieron una cómplice. Se trata de Allison Almirola, la coordinadora de actividades del asilo en el que ambos viven, quien se enterneció con el pedido de ayuda de los dos.

La verdad es que no me lo esperaba pero me encantó. Y por eso puse manos a la obra para que vivieran un día especial. María Teresa y Carlos se lo merecían“, sostuvo Allison.

Ahora faltaba la aprobación de la familia, quienes se sintieron muy felices con la noticia.

Katrina Suárez, nieta del novio, ha dicho: “Cuando me dijo que quería casarse, estaba tan feliz. María se preocupa por él y son tan lindos juntos“.

La hija de María Teresa Cobar, Ana Cobar, también ha mostrado su alegría por la boda: “Mi madre nunca se preocupó por buscar un marido, yo he sido su prioridad toda su vida. El día finalmente ha llegado y estoy muy feliz por ella, se merece esto“.

He estado sola durante muchos años, esta es una gran bendición de Dios. Es maravilloso. Siento mariposas en el estómago“, contó la novia con un velo blanco, un ramos de flores y una sonrisa enorme.

Y finalmente llegó el tan ansiado día…… y ayudada por un andador, María Teresa fue en busca de su amado, quien la esperó (sentado) ante el improvisado altar.

Lista la suite de luna de miel del ‘Aventura Plaza’, ambos manifestaron que nunca más dormirían en habitaciones separadas. Porque “nos queremos, nos cuidamos, nos acompañamos“, dicen casi a coro.

Más tarde ambos demostrarían lo que se aman al animarse a bailar el vals. Unos pequeños pasos, pero suficientes como para ponerle un broche de oro a esta gran historia de amor.

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