Revista Qué

25 May 2015 | Volver a nacer

El amor de unos padres por sus hijos

Cuando tenía apenas 16 meses Logan padecía insuficiencia hepática, sin embargo, los médicos no tenían idea de cuál podía ser la razón.

padre Se trasladó a la familia de su hospital local en Hamilton, Ontario, Canadá, a la sección 6A, el ala de trasplantes en el hospital SickKids, en Toronto.

Los Hampson no lo sabían en ese momento pero, durante  los siguientes cuatro años, se convertiría tristemente en su hogar.

Mientras los médicos comenzaron a hacerle análisis a Logan, Lynn permanecía en el hospital y Jason trabajaba todo el día reparando vías para la ferroviaria CN Rail hasta que se reunía por la noche con su familia.

Los análisis dieron negativo y, después de tres semanas, la enfermedad de Logan desapareció tan misteriosamente como había aparecido.

Un año más tarde, en enero de 2009, Logan volvió a enfermarse. Fue internado de nuevo y volvió a caer enfermo. En marzo, su vientre se hinchó mucho. Esta vez los médicos sometieron a Logan a nuevos análisis: ECG, ecocardiogramas, ultrasonidos y resonancias magnéticas.

Fue entonces cuando los médicos le comentaron a Lynn y a Jason lo que estos padres habían estado temiendo: su pequeño de 18 meses necesitaría un trasplante de hígado.

Tan pronto como surgió la idea de un trasplante, Lynn se ofreció como voluntaria. Pensó que ella, como la persona que había traído a Logan al mundo, era la responsable de la enfermedad de su hijo.

En el Hospital se llevó a cabo la operación con éxito, y le retiraron a Logan su órgano enfermo y lo reemplazó con el órgano saludable de su madre.

Una semana más tarde Logan tenía un nuevo hígado y toda una vida por delante. El trasplante había sido un éxito. Mientras Lynn se recuperaba de la cirugía, Logan volvía a correr y a jugar como un niño sano. Sorprendentemente, lo estaba.

El niño parecía un torbellino, corría de un lado a otro de la casa, pedía a sus padres que jugaran con él al hockey. Pero, mientras Logan se recuperaba, permanecía el misterio de su enfermedad.

El 25 de mayo de 2011 nació Alyson Hampson. En noviembre, cuando tenía tan solo seis meses, Alyson se enfermó con una ligera fiebre. Lynn y Jason la llevaron al hospital local en Hamilton, en donde los médicos le diagnosticaron insuficiencia hepática.

Cualquiera que hubiera sido la enfermedad misteriosa que había atacado a Logan, estaba ahora tras su hermana.

El 12 de diciembre, los médicos le confirmaron a la familia lo que ya sospechaba: Alyson, al igual que Logan, necesitaría un trasplante de hígado.

Solo se puede donar el hígado una vez, así que fue Jason quien se sometió a los estudios para asegurarse de que estaba sano y que era compatible con la niña. Lynn y Jason  vieron que el indicio de color amarillo en los ojos de Alyson se transformó en el tono de todo su cuerpo.

La niña dejó de comer y le tuvieron que colocar una sonda de alimentación. Sin un trasplante exitoso no viviría mucho tiempo. La operación volvió a ser exitosa.

Los médicos en SickKids han realizado un gran número de trasplantes, pero nunca habían tenido a una familia como los Hampson en la que ambos padres donaran un órgano para salvar a cada uno de sus dos hijos.

Hoy en día Alyson gatea, poniéndose al día en la evolución normal de un bebé.

Logan anda por toda la casa haciendo piruetas en la alfombra, mostrando rápidamente su cicatriz de la operación, una línea delgada que cruza su abdomen. Sin duda, el escudo de armas de la familia Hampson.

 

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