Revista Qué

23 Abr 2015 | Dolorosa superación

La trágica historia de vida de Valeria Schapira

La periodista abrió su corazón y compartió algunos de los momentos más duros que que le tocó atravesar cuando era más joven, que sin duda provocaron un quiebre en su vida. 

libro 2Valeria Schapira tiene una historia personal bastante difícil, que recién hoy se anima a sacar a la luz.

Hace poco la periodista entró en una crisis, lo que despertó en ella la necesidad de elaborar con profundidad la trágica muerte de sus padres Mónica y José. Tras ese trabajo mental, la periodista se decidió a publicar su último libro ‘Dolores del alma’.

“Crecí en Rosario con mi mamá, Mónica; mi papá, que se llamaba José y le decían Coco; y mi hermana Mariana que ahora vive en Francia. Éramos una familia de clase media, profesionales todos, gente culta”.

“Mi viejo murió de leucemia en el año 1994, después de dos años de quimioterapia y varios intentos de pelar contra la enfermedad, incluido un trasplante de médula en Israel. En esa época teníamos recursos económicos pero no científicos, y lamentablemente se fue. Luego mi mamá se suicidó seis meses después. Se arrojó por el balcón, de un séptimo piso”, contó Schapira en una entrevista gráfica.

La periodista, que ya se había ido a vivir sola hacia poquito tiempo, contó cómo fue el momento que se enteró de la triste decisión de su madre: “Mi vieja vivía con mi hermana porque yo me había mudado. Quizá por culpa de haberla dejado sola, iba todas las tardes a tomar la leche con ella. El trágico día, cuando estaba llegando a la esquina de la casa, vi un tumulto de gente en medio de la calle. No me preguntes cómo, pero yo lo supe. Estaba segura que era mi mamá”.

“Hace muy poco tiempo pude reconstruir la historia porque la había borrado. Volví al tiempo a Rosario para hablar con mis tías y preguntarle algunas cosas. El único recuerdo que tengo es el de haber subido al departamento y encontrarme con una carta. No recuerdo que decía esa carta. La guardé tan bien que no la puedo encontrar. Básicamente nos pedía perdón y que nos amaba. El motivo yo lo tenía muy claro. No se bancó vivir sin mi papá”, se explayó.

“El dolor lo tuve toda la vida, siempre lo llevé conmigo. Pero ahora me di cuenta que necesitaba hacer una limpieza de mis zonas oscuras y en este sentido, la meditación me ayudó”, finalizó la periodista.

Valeria propone en su libro mirar el dolor como un vehículo de transformación, como un motor para lograr el buen amor, la claridad mental y espiritual; como combustible para el despertar.

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