Revista Qué

7 Oct 2015 | Busca un bloque único

Tomada va por el timón del barco K

El ministro de Trabajo de la Nación busca ponerse al frente del abroquelamiento de diputados K. Aspira a la confluencia de los diferentes sectores en un bloque único, pero encuentra resistencias y tiene por delante el desafío de surfear en medio de las divergencias.

Carlos Tomada llegará en diciembre a la Legislatura dispuesto a ser el conductor del Frente para la Victoria con la meta de conciliar en un solo bloque las diferentes expresiones en que se divide el armado legislativo, una aspiración difícil y en la que encuentra resistencias en un proceso iniciado en la campaña local.

El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación se encontrará en un escenario distinto al actual donde no habrá figuras sobresalientes dentro del kirchnerismo como el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra (Frente Progresista y Popular) o la periodista Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) que en su momento desistieron de tener un jefe que les diera órdenes.

“La Legislatura y la coyuntura que viene amerita que haya una unidad que nos dé otra identidad como espacio”, aseguró a Qué una de las fuentes consultadas. Prevalece en varios la idea de que un solo bloque puede aportar un reordenamiento de la estrategia capitalina del kirchnerismo.

El interbloque kirchnerista está compuesto hoy por 17 le-gisladores, de los cuales 10 se encuentran en el propio FpV, 2 en Nuevo Encuentro, y el resto se encuentran en monobloques: uno en el Partido Solidario, uno en el Frente Progresista y Popular, uno en Seamos Libres, uno en el Sindical Peronista, y uno en Liberación, la mayoría producto de desmembraciones internas.

La situación será otra en dos meses. Nuevo Encuentro con José Cruz Campagnoli y Andrea Conde, sumado al militante social Pablo Ferreyra (Seamos Libres) y el vivianista Claudio Palmeyro (Sindical Peronista) son los legisladores que, a priori asoman como rebeldes para la prédica de la unidad.

tomada timón K

 

La Cámpora retuvo la conducción del bloque desde 2009 cuando se hizo cargo Juan Cabandié. Al migrar hacia el Congreso le dio el visto bueno a Gabriela Alegre para que tomara el timón, una dirigente del Partido para la Victoria, pero cercana a la agrupación fundada por Máximo Kirchner.

Ahora, por lo bajo, todos reconocen que Tomada tiene pergaminos necesa-rios para ocupar la conducción. Haber sido un ministro que arrancó con Néstor Kirchner y se mantuvo en el mismo cargo en los dos períodos de Cristina Fernández es un distintivo del que pocos se pueden jactar.

Tomada diagramó el movimiento de fichas para su desembarco, ya en medio de la elección porteña, en la que figuró como primer candidato a legislador porteño. Realizó primero encuentros con todo el bloque actual de legisladores porteños en su despacho de la sede del ministerio de Trabajo. Luego, avanzó con reuniones individuales en el mismo lugar en busca de apoyo.

“Parece ser la persona capaz de hacer equilibrio entre las diferentes vertientes como el Partido Justicialista y La Cámpora, pero eso no implica que haya un sí inmediato de todos los sectores”, añaden desde otra expresión K a este medio.

No son pocos los que mencionan el “antecedente Taiana” para dar cuenta de que nada está cerrado. El ex canciller que había encabezado la boleta de legisladores porteños en 2013 pulseó para alcanzar la Jefatura de bloque, pero la perdió a manos del acuerdo alcanzado entre La Cámpora y el Partido Justicialista, que le negaron cualquier tipo de “reconocimiento” al respecto.

De todos modos, la situación no es la misma: Taiana llegó al recinto porteño después de haberse ido del gobierno nacional por la puerta trasera tres años antes. Tomada llega desde adentro del riñón K.

En primer lugar, el titular de la cartera laboral debe limar las asperezas que puede desatar su plan. Los camporistas en un primer momento se mostraron reacios a ceder la presidencia, pero en el último tiempo se tornaron un poco más flexibles, aunque se sabe que la discusión final está reservada para luego de la elección nacional.

legisladores k después de diciembre

 

Daniel Filmus es otro de los que observa con cierta atención los movimientos del bloque porteño. Su ladero, el ex presidente de Cascos Blancos de 2003 a 2013, Gabriel Fuks, es el actual vicepre-sidente de bloque, le quedan dos años más de mandato y mantiene aspiraciones a quedarse con la silla del jefe.

Hay incluso algunos que dicen que el Partido Justicialista puede imponer un nombre en las negociaciones de modo de no quedarse con las manos vacías. De cualquier manera, el mi-nistro de Trabajo deberá dar rienda suelta a sus dotes como negociador.

La conducción de comisiones, el reparto de cargos de las diferentes áreas administrativas de la Legislatura que le toque al bloque, así como la designación de la vicepresidencia 3º (al ser tercera minoría) forman parte del nudo gordiano que Tomada deberá desenredar para dejar contenta a la mayoría, condición sine qua non para la unidad.

 

 

 

Esquema nuevo

Líder del espacio Confluencia para un Frente Kirchnerista (CFK), Tomada tendrá peso propio dentro del bloque, después de diciembre. Las legisladoras Lorena Pokoik y Magdalena Tiesso -que ocupará la banca dejada por Taiana al migrar al ParlaSur o al Gabinete nacional- forman parte de su línea interna.

Con la nueva composición, deberá buscar aunar posiciones ante una diferenciación creciente en el interbloque, donde el sector juvenil se ha despegado como un sector independiente en distintas actividades, más allá de las paredes de Perú 160.

Tomada pasará de mediador de los intereses de empresas y sindicatos a atender las demandas de sectores internos, un cambio en la destreza de negociador que se le atribuye.

 

 

Dialogo con sectores internos

En el bloque del FpV, la injerencia de Víctor Santa María, titular del PJ porteño no será menor, a partir de la llegada de Silvia Gottero –pareja del dirigente xeneise Roberto Digon– sumada la de María Rosa Muiños, y del dirigente de UPCN, Claudio Heredia, quienes se encuentran en su esfera de influencia.

A eso se suma la presencia de La Cámpora con Paula Penacca y Javier Andrade.

Su nexo con ambas líneas es Lorena Pokoik. Es integrante de la mesa de Unidos y Organizados (UyO) –abanico de organizaciones K– y vicepresidente 2º del PJ. Esa condición le ha permitido un dialogo fluido con los camporistas, quienes la consideran cercana, a pesar de no estar en “la orga”.

 

CFK, el frente de organizaciones K del que es líder

Carlos Tomada lanzó en octubre de 2012 el espacio Convocatoria para un Frente Kirchnerista (CFK) integrado por más de 20 agrupaciones políticas y organizaciones sociales. El objetivo, de por medio, era preparar su candidatura para presidir el Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires un año y medio más tarde, pero las negociaciones lo alejaron de ese lugar con el que se quedó el portero Santa María.

En la actualidad CFK está integrado por el Movimiento de Unidad Popular (MUP); Confluencia Abierta de Militantes Peronistas; Forjando Utopías; Konfluencia Popular; Identidad Popular; Agurpación Jauretche; Los Cumpas; Voces por la Ciudad; Unidos por la Victoria; Peronismo Militante; la Corriente Peronista Descamisados; y la Corriente Nacional Martin Fierro, cuyo uno de sus referentes el actual legislador Jorge “Quito” Aragón.

 

Caso Ferreyra y Seamos Libres

El titular de la cartera laboral quedó, de algún modo expuesto por sus vinculaciones con el sindicalista ferroviario José Pedraza, en el asesinato del militante Mariano Ferreyra. Su hermano Pablo, de Seamos Libres, es uno de los más rebeldes del bloque K y mantiene cierta distancia con la figura del Ministro.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 52 DE QUÉ

 

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