Revista Qué

3 Jun 2015 | SBASE Y METROVÍAS

Amigos en el subterráneo

La empresa estatal controlante del servicio fue observada por la Auditoría por falta de controles a la firma privada a cargo de su operación y mantenimiento. Un préstamo de 30 millones que despierta dudas.

La estatal Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), empresa que administra el Subte en la Ciudad, resultó observada por deficiencias de control y falta de seguimiento de la firma Metrovías, que está a cargo de la operación y mantenimiento, lo que expone de cierta manera su vínculo contractual.

Se trata de resultados de un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) para 2013, cuando el Fondo Subte totalizó ($ 3.638.223.945) controlados por SBASE. El documento señala una lista de incumplimientos de las técnicas de seguridad vigentes que pueden afectar al usuario y repercute en la calidad de la prestación.

En medio de una significativa serie de recomendaciones, se cuestiona a SBASE por la falta de disposición de las inspecciones y verificaciones necesarias para acreditar el cumplimiento de las normas, además de la ausencia de penas impuestas que ayuden a corregir las deficiencias.

sbase

Uno de los puntos más controvertidos es la falta de relación entre las inspecciones previstas, las informadas y las efectivamente realizadas. Por caso, según surge de la comparación entre actas de inspección, en noviembre de 2013 se programaron 57 inspecciones pero se realizaron 34, 23 menos.

Y, en particular, en el esquema de Inspección sobre el estado del material rodante, la Auditoría consigna que “no cumplió con el Programa” en tanto y en cuanto se realizaron menos inspecciones que las previstas. En la línea C se realizaron 15 inspecciones menos, y en la D, 19 inspecciones menos.

Asimismo, existen diferencias entre lo informado por SBASE como realizado y lo que se pudo constatar a partir de las actas relevadas. En ese marco en cuanto al material rodante, en la línea C hubo ocho inspecciones menos que las informadas y, 24 menos que las notificadas en la línea D.

El informe de la Auditoría se conoce mientras se suman en la Legislatura pedidos de informes para que SBASE dé cuenta de su gestión y la aplicación de la ley porteña 4472 que establece la Regulación y la Reestructuración del Sistema de Transporte Ferroviario de Pasajeros de Superficie y Subterráneo en la Ciudad.

Se hace hincapié en la falta de documentación de la empresa para diferentes cuestiones. Uno de los puntos más paradigmáticos lo constituye la ausencia de las certificaciones de habilitación de las formaciones en uso: faltan los certificados de 63 formaciones, la firma presentó sólo de las 72 en uso.
Asimismo, no se cumplen las condiciones de instalaciones contra incendios en las estaciones Juan Manuel de Rosas y en la de Perú, donde el nicho hidrante “está ubicado en una posición de difícil de acceso”. Al mismo tiempo, también se apunta contra el mantenimiento de las instalaciones fijas.

El informe da cuenta que los solados (conjunto de piso y contrapiso) son “resbaladizos” y existen “filtraciones en 17 estaciones, y falta de sa-nitarios en 19 sanitarios”.
Pero, sin lugar a dudas, donde la suma de carencias se da en mayor
volumen es en el Premetro. El tranvía, que une Villa Soldati con Flores y que forma parte de las responsabilidades de SBASE, despierta una señal de alarma para el cuerpo auditor.

En sus estaciones no se cumple en ningún caso con las condiciones de accesibilidad para personas con capacidad reducida, no existen instalaciones contra incendios, el mantenimiento es precario y la señalética es deficiente puesto que “no existe una correcta señalización tanto vertical como horizontal (para no videntes) en los cruces vehiculares y peatonales a lo largo del recorrido”.
Pero hay otras dudas. En 2013 Metrovías solicitó un préstamo de 30 millones de pesos a una tasa más alta que la del mercado, para gastos de capital, pese a que nunca acreditó falta de fondos para operar (ver aparte).

El Grupo Roggio, que controla la firma, atravesaba dificultades por entonces. Los controles aparecen así como prioritarios en un servicio típico de la Ciudad y en el que claramente los reclamos no dejan de estar.

LA NOTA COMPLETA EN EL N°34 DE QUÉ.

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