Revista Qué

1 Jul 2015 | Elecciones en la Ciudad

Cómo se impugna la BUE

El presidente de mesa tiene esa facultad. Podrá anular el voto cuando la boleta no está impresa ni tiene información en el chip, o sería escribir la boleta, entre otras.

Por primera vez en la Ciudad se usará el sistema de Boleta Única Electrónica, lo cual conlleva restricciones para determinadas costumbres a la hora de votar. Por ejemplo, ya no se podrá poner fotos, imágenes de caricaturas o impresiones con frases dentro del sobre, que eran luego impugnados: no válidos o nulos.

Con la BUE, habrá una nueva forma de impugnación. Para el escrutinio final es necesario dejar constancia de cuántas personas decidieron hacerlo, por lo cual se crea la categoría de impugnado cuando el presidente de mesa se encuentra con un salame o nulo cuando se rompía la boleta. El voto en blanco sí es válido, por eso se tiene la opción, ya que influye en el número final.

“El presidente de mesa impugna cuando hace el escrutinio. Agarra el sobre, ve que hay una estampa y se impugna porque no está previsto como categoría, como una opción para el elector. Se crea para hacer el escrutinio, no es una opción sino una acción que hace el votante”, le dijo al portal Infobae Daniel Ingrassia, director de Derechos Políticos y Observatorio electoral de la Defensoría del Pueblo.

Para el conteo definitivo, el sistema tiene previstos sobres que son enviados al Tribunal Superior de Justicia. Al no haber sobres ni papeletas de los partidos, las formas de impugnar y anular que se conocían quedan descartadas. Sin embargo, aunque pocas, hay maneras para que el voto sea categorizado como nulo -o impugnado- al momento del conteo provisorio.

Una de las opciones sería si la boleta no está impresa ni tiene información en el chip. Para hacer esto no habría que colocarla dentro de la máquina, sino directamente doblarla y ponerla en la urna. Pero esto no se podría hacer frente al presidente de mesa inmediatamente cuando le da la boleta porque sería voto cantado.

Asimismo, otra alternativa a tener en cuenta sería escribir la boleta, más allá de que esté impresa o no. Si luego de emitir el voto, el elector escribiera “anulado” con una birome o tachara una parte de la votación o dibujara cualquier otro garabato, ese sufragio no será contabilizado.

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En el sistema de BUE, la categoría de “voto impugnado” no es para el voto (que sería anulado) si no para la identidad del elector. Esto puede suceder si cuando el presidente de mesa autoriza el voto, hay dudas en la identidad del elector ya sea porque el DNI no sea el correcto, porque haya ido con el pasaporte, esté de alguna manera borrado algún número del documento u otra forma en la que no se pueda acreditar la persona.

La impugnación está a cargo de los fiscales, ya que son quienes pueden considerar que el presidente no debía autorizar el voto. Pero la persona podrá votar de todas maneras. Lo que se hace es tomarle la huella, colocar su boleta en un sobre aparte con la leyenda “votos impugnados”, no se toma en cuenta para el escrutinio provisorio y son enviados en un sobre de Devolución de Actas al Tribunal Superior de Justicia, que decidirá si el voto es válido o no para el escrutinio final.

También existe el “voto recurrido”. Esto sucede cuando un fiscal discute la validez o nulidad de un voto, siempre y cuando lo haga antes de que la BUE sea pasada por el lector de la máquina. Al igual que con los impugnados, se colocan en un sobre de “votos recurridos” y se mandan al Tribunal Superior en un sobre de Devolución de Actas para el recuento definitivo.

Si al ser pasada por la máquina una boleta no puede ser leída, entra en la calificación “voto no leído por motivos técnicos” y se contabiliza más adelante, en el recuento definitivo. Esos sufragios se ponen en un sobre de Devolución de Actas.

Las máquinas electrónicas fueron revisadas previamente por ingenieros de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Este domingo se podrá ver cómo funciona en un escenario electoral que tiene a 2.5 millones de votantes.

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