Revista Qué

2 Abr 2015 | Desde el FIT y el MST

Critican la nueva sede del Ejecutivo porteño

Ramal cuestionó que, a pocos metros, está la Villa Zabaleta. Y que el edificio representa la “incautación forzosa del Banco Ciudad”. Bodart mencionó el impacto ambiental que genera el “cemento indiscriminado”.

Los legisladores porteños Marcelo Ramal y Alejandro Bodart cuestionaron la nueva sede del Gobierno porteño, emplazada en Parque Patricios, tras la inauguración encabezada ayer por Mauricio Macri.

“A pocas cuadras de la nueva sede del Gobierno, la Villa Zabaleta se hunde en el abandono. Macri se muda a un moderno y costoso edificio. Pero a pocas cuadras de allí, la villa Zavaleta se hunde en el abandono y los mercaderes de paco. El emplazamiento de la nueva sede revelan cuáles son las prioridades sociales del macrismo. La mudanza al sur busca una valorización inmobiliaria de la zona, que resultará expulsiva para sus vecinos”, escribió Ramal en su cuenta de Facebook.

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“Mientras tanto, siguen postergadas la urbanización de las villas y la construcción de escuelas, en una comuna donde la crisis de vacantes escolares es inocultable. Por el contrario, el Frente de Izquierda defiende un desarrollo del sur que arraigue en la Ciudad a quienes viven y trabajan en ella. Luego, la mudanza de la sede de Gobierno persigue el objetivo político de dificultar y a la vez silenciar los reclamos contra el gobierno porteño, que hasta ahora resonaban en el centro de la Ciudad. La utilización del edificio del banco Ciudad representa una incautación forzosa del patrimonio del banco, algo que fue denunciado por sus trabajadores y su comisión interna”, agregó el diputado del Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Por su parte, el precandidato a presidente por el MST-Nueva Izquierda, Alejandro Bodart, sostuvo que “la única ‘calidad ambiental’ que le preocupa a Macri es la de su propia oficina, mientras la Ciudad tiene cada día menos. Permite la cementación indiscriminada, no resuelve el caos de tránsito ni el mal servicio de basura, que encima es un negociado escandaloso”.

“Según Macri su nueva sede es ‘símbolo de una ciudad integrada’. Pero su modelo es el de una Ciudad cada vez más desigual. Además el nuevo edificio de Macri originalmente era para el Banco Ciudad, cuyos trabajadores aún siguen hacinados”, agregó Bodart.

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