Revista Qué

29 Jun 2015 | Comida en pésimo estado

Denuncian irregularidades en comedores escolares

La Diputada kirchnerista Claudia Neira reveló que alumnos han encontrado cabellos, alambres, revoques y hasta moscas en la comida que les brindan en la escuela pública. Negocios y millones en licitaciones.

La legisladora porteña del Frente para la Victoria, Claudia Neira, denunció serias irregularidades en los comedores escolares de la Ciudad. De acuerdo a una investigación que llevó adelante con su equipo, en nueve escuelas se encontraron desde alambres, restos de virulana, cabellos y hasta moscas en la comida de los niños.

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La empresa contratada por el Gobierno de Mauricio Macri para la prestación de este servicio es Hispan S.A, que ha sido señalada desde hace más de diez años tanto por la Defensoría del Pueblo como por la Auditoría de la Ciudad por situaciones como las que advirtió la Diputada.

“Cuando se dice que el macrismo donde ve una necesidad ve un negocio, aquí directamente se refiere a la comida en la escuela pública. Es de una gravedad inusitada. Los chicos deberían ser un límite infranqueable”, expresó Neira.

Asimismo, resaltó que Hispan SA mantiene asociaciones con otras empresas del rubro asegurándose, de esta manera, la adjudicación de millonarias licitaciones. “Cuando uno ve el nivel de irregularidades que hay, las empresas que repiten CUIT y domicilios, que las licitaciones están hechas de modo tal de que no haya control sobre la actuación anterior de esas empresas, no sólo no hay control político, sino que la decisión es entregar la calidad de la comida en la escuela pública para garantizarse negocios”, agregó la legisladora quien ya presentó tres pedidos de informe sobre las contrataciones de Hispan-Torrado-Siderum y otras empresas relacionadas.

En esta línea, según consigna Página 12, la titular de la Auditoría Cecilia Segura indicó que el Gobierno de la Ciudad destina casi cuatro millones de pesos por día en comedores escolares y que el servicio está siempre a cargo de las mismas empresas y que la fiscalización de las mismas es inexistente.

“Contra cualquier principio lógico del control, se delega en las mismas empresas que prestan el servicio alimentario la realización de los respectivos controles bromatológicos, es decir que las empresas deben controlarse a sí mismas”, concluyó Segura.

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