Revista Qué

31 Mar 2017 | Según informe de la Auditoría General de Ciudad

Detectan fallas en la comida de escuelas especiales

Los resultados de la última auditoría de 46 escuelas de educación especial que reciben servicios alimentarios a través de los concesionarios son preocupantes.  Las fallas que detectó la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires irían desde la ausencia de buenas prácticas en la manipulación de los alimentos, controles insuficientes de la comida, y […]

Los resultados de la última auditoría de 46 escuelas de educación especial que reciben servicios alimentarios a través de los concesionarios son preocupantes.  Las fallas que detectó la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires irían desde la ausencia de buenas prácticas en la manipulación de los alimentos, controles insuficientes de la comida, y hasta deficiencias en las instalaciones donde se preparan los alimentos.

Según publica hoy el diario La Nación, la investigación incluyó la revisión de la documentación de las escuelas para el período 2015-2016 y la información de 2015 solicitada a la Dirección General de Servicios a las Escuelas, la Dirección General de Compras y Contrataciones, y la Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

Según constata el matutino, se visitaron 22 de las 46 escuelas que reciben el servicio alimentario, como las Escuelas de Recuperación (ER), los Centros para Niños con Trastornos Emocionales (Centes), las Escuelas de Educación Especial (EEE) y las Escuelas de Educación Especial y Formación Laboral (EEyF).

Las 16 empresas que se ocupan a diario de la comida de esos colegios sirvieron el año pasado 10.776 raciones, entre almuerzo, refrigerio, vianda y desayuno. En siete escuelas, el procedimiento para tomar muestras de los alimentos a controlar incluyó irregularidades, como, por ejemplo, firmas en las actas que no correspondían a alguna autoridad escolar o la falta de descripción de a qué alimento correspondía la muestra tomada.

En el 54,5% de las escuelas, la diferencia entre la cantidad de raciones asignadas y de alumnos en el comedor era “significativa”, sin que hubiera “sobrante de comida elaborada ni stock de alimentos”. Y en el 31,8% de los casos se encontraron unidades de leche en polvo sin el número de certificado de habilitación que debe incluir el rótulo del producto. “Es leche sin aprobación legal que se dio a chicos de siete escuelas”, explicó la auditora general Mariela Colleta.

También en los procedimientos administrativos para sancionar a las empresas hay problemas: 14 de los 24 expedientes revisados estuvieron “inactivos” siete u ocho meses. En ningún caso hubo una resolución sobre los incumplimientos. Cuatro de esos concesionarios solamente presentaron su descargo.

En la Legislatura, el bloque SUMA+ ECO impulsa un pedido de informes al Ejecutivo. “Hay auditorías que señalan una cartelización de las empresas a cargo de los servicios de viandas escolares, que las plantas de elaboración incumplen las normas de seguridad e higiene alimentaria y que los alimentos tienen características inadecuadas”, afirmó el diputado Hernán Rossi. Hasta ayer, el área de legales del Ministerio de Educación porteño no había recibido la auditoría.

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