Revista Qué

6 May 2015 | Balotaje

ECO, detrás de un desafío

Lousteau y su equipo tienen dos meses para convencer al electorado y lograr la mayor
cantidad de votos posible. Sueñan con que los electores de Michetti migren hacia ECO.
El discurso anti PRO como eje de campaña, el rol de los “Lilitos” y el apoyo de Ocaña.

La Alianza ECO tiene un objetivo: ir a balotaje. Eso implica un doble esfuerzo: lograr que el 5 de julio próximo a Martín Lousteau lo voten los 75.969 que eligieron a Graciela Ocaña en las PASO, y los 5.296 de Andrés Borthagaray; todos ellos aliados con el ex ministro de Economía.

La segunda meta es que Horacio Rodríguez Larreta no consiga el 50,01% de los sufragios y así evitar la segunda vuelta, algo que muchos analistas ya ven como poco probable.

ECO es una de las pocas fuerzas que no tuvo grietas durante la campaña. Por eso, ilusionado pero precavido, Lousteau sabe que necesita atraer a los votantes de Gabriela Michetti. Desde su entorno ven como una inmejorable oportunidad para logarlo, sobre todo por lo golpeada que quedó la senadora tras caer en la interna del PRO.

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“Nadie es el dueño de los votos; vamos a ir al balotaje en la Ciudad” repite, incansable, el diputado nacional. “Una parte de los sufragios del PRO proviene de votantes que aprueban la gestión en la Ciudad. Pero la otra parte es de la gente que quiso participar en la interna del PRO porque la vio muy atractiva, pero que quizá no lo vuelva a
votar en las generales”, afirma esperanzado de que sus palabras se conviertan en realidad.

La cuestión a plantearse es la viabilidad de las aspiraciones del le-gislador. Lousteau “puede captar algunos votos de Gabriela Michetti, pero el grueso del voto de ella va a ir al PRO, porque está asociada a Mauricio Macri”, afirma el director de la consultora 3C, Santiago Seoane Cabral a este medio. Y agrega: “Debería haber muchos errores del PRO y Rodríguez Larreta para perder. En ocho años no los cometieron y no creo que lo vayan a hacer ahora”.

En línea con las palabras de su compañero de equipo, Andrés Borthagaray, en diálogo con Qué, opinó: “Los votos no tienen dueño en ningún lado. En la Ciudad, el electorado es bastante volátil. Depende de lo que le propongan y cómo lo hagan; y de lo que ellos ven en cada uno de los candidatos”. Respecto de la posibilidad de que esos sufragios migren hacia ECO, afirma: “No todos, pero una parte importante sí”.

La campaña para las generales mostrará unidad de equipo, con pro-puestas que buscarán reforzar “lo que se hizo bien” y cambiar “lo que se hizo mal”. Esto tiene una ventaja y una desventaja.

Si bien hay un equipo que plantea una plataforma en conjunto, justamente esa falta de atractivo es lo que hace volátil al electorado. Según Seoane Cabral, lo que perjudicó a Graciela Ocaña fue que “no hizo una campaña que llamase la atención, porque la interna del PRO opacó a la de ECO. Ella está asociada a algunos valores y no le agregó nada nuevo a eso. Pasó sin pena ni gloria”.

Al igual que la diputada, Lousteau es una figura instalada. No obstante, tendrá que buscar un plus para que los porteños lo elijan. El ex ministro fue uno de los primeros en comenzar con las recorridas por las comunas, ni bien anunciada su precandidatura a jefe de gobierno. Desde entonces, lo acompañaron legisladores de las distintas fuerzas que integraban el disuelto UNEN.

EL PODER DE LOS “LILITOS”

Entre los nombres que acompañan a Martín Lousteau se encuentran: Roy Cortina, quien aporta desde su expe-riencia en el Partido Socialista, y dos “lilitos”: Fernando Sánchez y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. Los tres apoyaron la candidatura del economista desde un principio.

Ni bien Elisa Carrió rompió su vínculo político con “Pino” Solanas, Lousteau mostró público respaldo hacia la titular de la Coalición Cívica-ARI. Desde entonces, las charlas en conjunto y las fotos de ocasión no faltaron entre ambos. El nombramiento de un “lilito” como candidato a vicejefe no resultó llamativo. Luego vino el acuerdo entre Elisa Carrió y Macri para competir en las Primarias para Presidente, y todo quedó más claro.

La cuestión que tendrá que dilucidar Lousteau -al menos ante el electorado- es el doble juego de ir en contra del PRO en la Ciudad, pero apoyarlo a nivel nacional. A pesar de que reiteró que votaría al candidato del radicalismo en la presidencial, resulta poco claro el respaldo mutuo con “Lilita” y, a la vez, los embates contra el macrismo.

Por los pasillos del Congreso se rumorea que esta estrategia forma parte de un plan entre Carrió y el líder del PRO para negociar una lista de candidatos a diputados nacionales. En los últimos días circuló la versión de que Ocaña podía ser la vice de Lousteau. Esa versión quedó descartada luego de la ratificación de Sánchez como compañero de fórmula. ¿Qué hubiese significado reemplazar al “lilito”? La respuesta no deja duda: perder el apoyo de Carrió y, como coletazo, un posible acuerdo con el PRO.

LA NOTA COMPLETA, EN EL N° 30 de Revista QUÉ.

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