Revista Qué

15 Abr 2015 | DESPUES DEL PIEDRAZO de MICHETTI

El juego que hace ruido

Gabriela tocó a Mauricio en el lugar que más le duele. Y donde puede hacerle daño. Ella no tiene el aparato oficialista, pero cuenta con un tesoro clave: información. Este año Macri debe prorrogar la delegación de facultades de la Lotería Nacional. Los números que no cierran.

Michetti tiene algo que asusta y que hasta puede hacer implosionar al PRO: información. Y una flecha acaso tan envenenada como la que volteó la ligereza y fiereza de Aquiles. Para que Macri supiera con quién se enfrenta, ya le mostró su arco cuando sacó a relucir el espinoso tema del juego en la Ciudad. La senadora no llegó a lanzar, pero le mostró a la maquinaria oficialista del partido que ella también integra, que conoce en profundidad el tema más escabroso que abona una gestión que pretende hacer culto de la transparencia y la efectividad.

quien es quien en el juego sucioEs obvio que el tema del juego figura en el peor cono de opacidad de la política macrista, y Michetti lo sabe mejor que nadie. Por eso no fue casual que tirara en público, así como quien no quiere la cosa, la poderosa frase de “poner absoluta restricción” al juego en la Ciudad. Es decir, hacer lo que no se hace hoy.

Se sabe, el tema alteró el avispero mucho más que la agresión a militantes de días atrás, y hasta del cruce por los fondos públicos que utilizaría Rodríguez Larreta para bancar su campaña. El juego es tabú en CABA. Y Gabriela lo sabe mejor que nadie.

La cuestión tiene varias aristas, pero centralmente dos claves:

1.-La situación puede destapar una presunta trama de corrupción entre la gestión de Macri y el empresario Cristóbal López.

2.-La explotación de los juegos de azar muestra, como ningún otro tema, el acuerdo subte-rráneo entre Macri y Cristina. Y en plena campaña presidencial, que se muestre a Mauricio en un pacto posiblemente espurio con la Presidenta no son buenas noticias.

El zar del juego, y ahora también de los medios, Cristóbal López es amo y señor de este negocio, acaso el más rentable y seguro de todos los que puedan existir en Argentina. ¿Quién le abrió la puerta? Primero Aníbal Ibarra por recomendación de La Rosada, y luego Mauricio por expreso pedido de… la Rosada también.

Un momento clave

Podría, a su vez, sumarse un tercer punto que no figura en la agenda pública. Este año electoral Mauricio debe decidir si prorroga una vez más (se hace cada cuatro años) el convenio por el cual el organismo de monitoreo y contralor de todo esto es la Lotería Nacional. Puesto en otras palabras, en 2003 Aníbal Ibarra cedió la jurisdicción del negocio y luego Mauricio hizo lo mismo. Ahora debe decidir si pega un volantazo o sigue igual. Lo que decidirá cae de maduro. De lo contrario, no habría mandado a callar a Michetti. Se cree que Mauricio la llamó o la hizo llamar para que bajara los decibeles con este tema, porque podría perjudicar su campaña presidencial. Tanto es así que el mismo día que tiró la bomba intentó desactivarla. Pero algunas esquirlas llegaron a diseminarse por el aire.

La situación, de larga data, es la siguien-te. Cristóbal López, quien ya mantuvo una reunión secreta con Larreta en Miami, tiene las salas más rentables de la Ciudad: los dos casinos de Puerto Madero y el Hipódromo de Palermo, donde funcionan a todo vapor unas 4.500 máquinas tragamonedas, las cuales son controladas por la Nación.
Exacto. La Constitución porteña le otorga a la Ciudad, a través del artículo 50, la facultad de manejar los juegos de azar. Y crea el Instituto de Apuestas y Juegos de Azar de la Ciudad.

Pero en 2003, el entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra y el presidente Néstor Kirchner firmaron un acuerdo para el gravamen y la repartición de los impuestos que se les cobraría a los bingos y casinos de la Ciudad. Se estableció que la industria del juego debería pagar un canon correspondiente al 35% de su facturación. Ese dinero que ingresaría a las arcas nacionales debe ser distribuido en partes iguales entre ambos poderes ejecutivos.

Pero ese acuerdo tenía una letra pequeña. La fiscalización del control de la cantidad de dinero que ingresaba en las máquinas corría por cuenta de los mismos empresarios del juego.

En aquel entonces, Ibarra le cedió a la Nación todo el manejo del juego por una ley que aprobó la Legislatura. No fue un decreto apurado. La norma le otorga amplias facultades a la Lotería Nacional para renovar licencias y recaudar el canon correspondiente. Puesto en otras palabras, la Ciudad no otorga licencias, ni sabe cuánta plata real genera este negocio brutal. La Nación le informa y le paga.

Macri renovó en forma automática dicha delegación. Y probablemente lo mismo hará este año. Fuentes del Instituto de Apuestas y Juegos de Azar confiaron que Macri le pidió a la LN que dejara el tema para después de las elecciones. Se nota, es una situación que quema. La norma 1192 sancionada por la Legislatura en 2003 le da al Jefe de gobierno la potestad de renovación sin ningún tipo de consulta.

Además, en 2008, un año después de asumir en Bolívar 1, Mauricio logró que la Legislatura aprobara una ley, 2997, por la cual se obligaba a las empresas del mencionado rubro a tributar Ingresos Brutos.

De acuerdo a las cifras que las mismas empresas anunciaron, por máquina slot ingresaron en 2013 $ 1.200 diarios. Sin embargo, algunas estimaciones sostienen que ese monto en realidad es de $ 2.000 por día. Pero este es apenas un detalle en el medio de semejante fárrago de números.

A fines de 2013, el Jefe de gobierno mandó -otra vez- a la Legislatura un proyecto por el cual buscaba eximir del pago de Ingresos Brutos y perdonar la deuda que las empresas del juego tenían con la Ciudad por ese impuesto, con la condición de que aumentará un 3% el canon. Se aprobó entre gallos y media-noche en la última sesión del año sin chistar, con la sociedad explícita del PRO y el FpV. Es el hecho más controversial de la gestión PRO.

La razón que explicó Macri en su momento fue la imposibilidad de cobrarles a las empresas lo adeudado por Ingresos Brutos. En el medio, el macrismo contó con fallos favorables en todas las instancias, incluida la Corte Suprema. Sin embargo no logró cobrar. ¿Cuánto se condonó? Unos 2.500 millones de pesos. Además, esa norma eximió a futuro a las empresas de juego del pago de dicho tributo. Mejor negocio, imposible.

“Con el dinero que dejó de ingresar por la no fiscalización de las máquinas, la Ciudad podría haber construido 7.500 viviendas, 15 escuelas, 15 kilómetros de subte, comprado 25 coches para el subte, e incorporado 1.500 agentes más a la Policía Metropolitana”, graficó la legisladora por Suma +, Inés Gorbea.

De las 6.031 máquinas tragamonedas que hay en la Ciudad, 4.500 se encuentran en el Hipódromo de Palermo, la segunda sala de máquinas más grande del mundo.

La instalación de esas máquinas en el estadio de carreras fue uno de los puntos clave de la negociación que llevaron adelante Ibarra y Kirchner. El Hipódromo atravesaba una dura crisis financiera y eso fue lo que lo salvó de la quiebra. Luego vinieron posteriores ampliaciones y la consecuente revocación de licencia hasta 2032. Originalmente, era hasta 2017. Néstor firmó todo antes de dejar el Gobierno en virtud de la mencionada delegación de facultades.

“El juego no sólo es una caja negra de la política y uno de los principales canales de lavado de dinero, sino que además lleva a trastornos como la ludopatía que generan enormes problemas en los sectores populares”, suma su mirada Myriam Bregman, candidata a jefa de gobierno por el Frente de Izquierda (FIT).

El aporte no es menor, ya que las voces críticas a este tema sólo hay que buscarlas en algunos sectores desencantados de la UCR o bien en la izquierda. La gran mayoría de los legisladores, básicamente los del PROy del FpV, hacen oídos sordos ante esta situación. Lo mismo en el Instituto de Apuestas y Juegos de Azar de la Ciudad, desde donde nunca brindaron números ni datos sobre este negocio que ya lleva varios años.

“El problema del juego vuelve porque forma parte de la interna del PRO, pero hay que recordar que fue el partido que lidera Mauricio Macri el que condonó impuestos en los últimos años. Debemos exigir que sea controlado por el Estado porque genera muchos recursos que hoy, por las exenciones en Ingresos Brutos que el PRO aprobó en la Legislatura hacia fines de 2013, se llevan quienes manejan el negocio”, opinó el legislador de Seamos Libres Pablo Ferreyra, quien además es precandidato para el 26 de abril por Alternativa Buenos Aires.

Lo que no hizo nadie

En otras palabras, Macri siguió la misma lógica de Ibarra y la agravó. O la agudizó. Jamás modificó la determinante delegación de facultades. Ergo: la Ciudad mira desde afuera todo lo que sucede. No tiene el control de las máquinas y tampoco sabe cuánto se recauda. Se limita a recibir un porcentaje del canon que le gira la Lotería Nacional.
Como una ley ampara este renunciamiento de CABA, Cristóbal López respira tranquilo. Ningún jefe de
gobierno podrá quitarles las licencias, ya que esa facultad es de la Nación; excepto que modifique la norma 1192 de 2003. Tampoco podrán tocarle el canon por decreto. Un negocio perfecto, o un posible juego sucio.

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