Revista Qué

6 May 2015 | La interna dentro de la interna

Esquirlas en el PRO

Hasta Lousteau llamó a Michetti luego de las PASO. Con Macri recién se encontraron a su regreso de
Mar del Plata. La senadora todavía está dolida. Mauricio le hizo sentir que fue la derrotada. Ella apoyará
a Larreta, pero no hará campaña en la Ciudad. Sí, en la Nacional. Por ahora, no habrá cambios de Gabinete.

Después de las PASO, Gabriela casi no tuvo diálogo con Macri. Habló más con Carrió que con él. Ni un wasap recibió la senadora nacional del jefe de Gobierno. Esa situación cambió el lunes. Macri la citó a una reunión informal de Gabinete. Luego de que dialogó con varios de sus ministros, ya que tiene programado un viaje para ver a Messi, fue el turno de Gabriela. Fueron 15 minutos en los que le hizo entender una sola cosa: que perdió y que ahora tiene que ser un soldado obediente.

interna pro eco fpv“Gabriela sabe que después de la derrota no pincha ni corta”, graficó un operador del macrismo en el Congreso. Es tiempo de recalcular.

Esa fue una de las conclusiones a las que arribó tanto ella como todo su equipo en la reunión que mantuvieron en Los Cardales, el fin de semana. “Se va a apoyar la candidatura de Horacio en la Ciudad y de Mauricio en la Nación, pero no está en los planes hacer campaña por el jefe de Gabinete”, explicó uno de los presentes en el almuerzo en la localidad bonaerense.

El gran faltante en la cita fue su jefe de campaña, el diputado nacional Federico Pinedo, que a partir de diciembre será su compañero en el Senado, quien se encuentra en Colombia de viaje. Antes de partir hubo otro punto en el que acordaron: ella no se irá del PRO, ni “prenderá fuego el partido”, como especulaban desde varios sectores.

Las heridas no restañaron. Tampoco sanarán pronto. Michetti y Rodríguez Larreta nunca se llevaron bien, incluso cuando no eran rivales confesos. Hoy decididamente lo son, pese a que estén dentro del mismo partido.

“Gabriela está golpeada, dolida y muy enojada”, describió un colaborador suyo, mientras revisaba los votos. La revisión de los votos no es un dato menor. El michettismo acusa por lo bajo que Larreta metió todo el aparato del PRO en los sectores más humildes de la Ciudad para “comprar” adhesiones, a través de planes, viandas, prebendas o
viajes.

El jefe de Gabinete le ganó a Gabriela en las 15 comunas, incluso en las de los barrios más golpeados, donde se preveía que el carisma de la senadora iba a ser determinante. No lo fue. “Pero en parte porque ‘compraron’ votos”, si-guieron desde el entorno de Michetti, quien aún no puede creer que Mauricio la haya ignorado como lo hizo el domingo de la elección. Pareciera que tuviese mejor onda con la gente de ECO. De hecho, hasta recibió mensajes y saludos de Martín Lousteau, pero ni uno de Marcos Peña; mucho menos de Durán Barba.

“Gabriela va a recorrer el interior, como hizo, para colaborar con la campaña presidencial. Su papel será clave”, expresó una calificada fuente del armado electoral nacional del PRO, que se encuentra en manos del mi-nistro de gobierno, Emilio Monzó.

A Gabriela, quien pasó unos días en Torres de Manantiales, propiedad de su amigo Hernán Lombardi, le quedan cuatro años como senadora, tiempo suficiente como para meditar su futuro. Más allá de que en la foto sean todas sonrisas, algo ya se rompió.

Una certeza es que dos de los tres mi-nistros que apoyaron a Michetti se marcharán del Gabinete después de diciembre. El primero de ellos es el ti-tular de la cartera de Cultura, Lombardi. El es el encargado de negociar los destinos de los michettistas en la Ciudad a partir de diciembre. Su lugar sería ocupado por el actual director del Teatro Colón, el ex Grupo Sushi, Darío Lopérfido, que fue nombrado en ese cargo por Rodríguez Larreta en febrero.
El restante es el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro. El busca obtener la intendencia de San Isidro, localidad en la que reside hace más de 20 años. Una semana antes de las PASO ese objetivo su entorno lo daba por hecho. Ya tenían todo en mente para competir con un delfín del actual alcalde Gustavo Posse, Carlos Castellano (actual presidente del HCD). Sin embargo, Posse, según confirmaron desde su entorno a Qué, finalmente bajará a pelear por renovar su cargo. “Todo el aparato del PRO va jugar con Guillermo en San Isidro”, explicó una fuente de peso del larretismo. Habrá un acto en los próximos días con María Eugenia Vidal, Jorge Macri y Larreta en ese distrito.

Se especula con que su reemplazo en la Ciudad sería el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo, quien no puede renovar su banca porque en diciembre cumplirá con su segundo período consecutivo.

Ese ofrecimiento fue parte del acuerdo para que Ritondo desista de competir en la interna del PRO. La foto con Montenegro durante el domingo no fue algo aleatorio. Ritondo de a poco se va interiorizando sobre el manejo diario. El michettismo puro le restó relevancia a esta imagen. Pero no fue casual.

Montenegro también tiene un plan B. Aspira a ocupar el cargo de ministro de Seguridad de la Nación, pero eso depende también de arreglos entre partidos.

Distinta es la situación de Daniel Chain, titular de Desarrollo Urbano, quien siempre fue muy valorado por Macri, incluso en público. Por eso, no se descarta que continúe en esa cartera. Lo que sí está claro es que Chain no abandonará la gestión del PRO. Y hasta que se decida la suerte de la elección presidencial, no se producirá ninguna modificación de re-levancia en el Gabinete.

En las comunas también se vive un clima similar. Las PASO arrojaron un resultado alentador para el PRO. En las quince mejoró su situación respecto de cuatro años atrás. En el peor de los casos, tendrá tres comuneros por Junta, incluido el presidente.

La performance de Larreta fue tal que el “Corredor Norte”, cuna del voto duro del PRO, obtuvo una diferencia considerable entre sus competidores.

“Dentro del electorado macrista, Horacio era la continuidad. Un cambio con matices mínimos. Con los mismos valores”, remarcó el presidente de la Junta Comunal de Recoleta, quien encabezará la lista para buscar la renovación, Facundo Carrillo. “Con Agustín Giustinian (comunero de Michetti) tenemos una excelente relación. Ya estamos hablando con ellos”, expresó Carrillo. Esa mecánica se repite en las 14 restantes. Todo para lograr el mismo objetivo, la victoria en la primera rueda del Pelado. En la “Franja de Rivadavia” se encuentra la mayoría del voto de la clase media tradicional. Allí Michetti apostó fuerte, debido a que tenía fresco en la memoria cómo esa zona torció la pulseada en 2003 a favor de Aníbal Ibarra contra Macri. Pero el resultado para Gabriela fue el mismo, una derrota. Con o sin balotaje, no quedan dudas de que el PRO manejará a gusto y piacere todas las comunas, con amplia mayoría del la-rretismo. “Los de Gabriela se convertirán”, dijo entusiasmado un operador de Horacio. Se verá.

El aterrizaje

“Este es el primer acto de Mauricio Macri presidente”. La cita pertenece a uno de los colaboradores más importantes del jefe de Gobierno y no sólo retrató un momento sino también el final de los últimos tres meses de confrontación pública entre Larreta y Michetti. La misma seguirá puertas adentro; obvio.

El tiempo de las campañas propias en la Ciudad expiró. Todos los esfuerzos de los integrantes del PRO apuntan, ahora, a que el líder de esa fuerza logre poder sentarse en el sillón de Rivadavia a partir del 10 de diciembre.

Pero para eso Macri quiere, y necesita, que su jefe de Gabinete gane en la primera ronda y evite el balotaje; algo improbable. El casi 20% de votos que sacó la senadora nacional en la PASO son vitales para esa empresa. Es por eso que el mismo día de las elecciones se comenzó a tejer el acuerdo de aterrizaje de los michettistas.

El objetivo es mantener a los votantes de la senadora, algo también muy difícil, ya que no todos esas adhesiones son del PRO.

Es muy heterogéneo ese universo:

-Hay gente que votó a Michetti para perjudicar a Macri.

-Hay votos independientes, que podrían ir en su gran mayoría con Lousteau.

-Hay votos, indudablemente, del PRO. Si bien no hay dudas de que éstos son la mayoría, habría qué determinar cuántos son los otros dos mencionados anteriormente.

La cuestión radica por estas horas, puertas adentro, en cómo llevar adelante un aterrizaje tranquilo post PASO. Aunque el candidato ganador diga que la interna se desarrolló en paz, lo cierto es que tuvo un costo cuyas esquirlas siguen en el aire.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 30 DE QUÉ.

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