Revista Qué

11 Jul 2015 | ECO versus PRO

Fuego cruzado con miras al balotaje

Continúan los cruces verbales y denuncias de un lado hacia el otro. ECO y PRO se declararon la guerra.

Faltan exactamente ocho días para que los porteños vuelvan a votar. La segunda vuelta en la Ciudad entre Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau es inminente. Hasta tanto, los candidatos y dirigentes de ambos partidos intentan profundizar la polarización para que la brecha que los separa sea aún más extensa.

En esta línea, el ex ministro de Economía de la Nación denunció una campaña sucia a cargo del asesor del PRO, Jaime Durán Barba, al revelar que “están haciendo una encuesta telefónica preguntando si está bien que haya balotaje, que cuesta 58 millones de pesos”.

balotaje

 

Para Lousteau, esta maniobra es parte de “una campaña sucia” del PRO hacia su persona por no haberse bajado de la segunda vuelta electoral. “Esas son las cosas que tiene seguirle la corriente al gurú ecuatoriano en vez de trabajar para mejorar la vida de la gente”, apuntó Lousteau y volvió a insistir con el lugar que ocupa el voto en blanco en la pantalla de la BUE. “Es una picardía”, dijo.

De la vereda de enfrente, salió a responderle Guillermo Montenegro, ministro de Justicia y Seguridad, a cargo de la organización y puesta en marcha de las elecciones en la Ciudad. Señaló que con su denuncia “insulta al elector” y que “Lousteau vive objetando todo, dijo que la boleta única electrónica no iba a funcionar y la gente votó sin inconvenientes”.

El también candidato a intendente de San Isidro por el PRO, señaló que el dirigente de ECO “no sabe nada de seguridad, nunca estuvo con un policía. Habla de tecnología pero ni debe saber cuál es el sistema de comunicación de la Policía Metropolitana”.

Por otro lado, la diputada Patricia Bullrich también se sumó al fuego cruzado entre el PRO y ECO: “El trabajo de cientos de voluntarios y militantes no es una operación, que no les falte el respeto”, publicó en su Twitter.

La campaña electoral con miras al balotaje recrudeció exponencialmente, en comparación con las PASO y las elecciones generales. La polarización entre ambos candidatos, la necesidad de demostrar que no son lo mismo -como instaló Recalce- y las presuntas operaciones del macrismo para evitar una segunda vuelta condimentaron la contienda.

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