Revista Qué

19 Ago 2015 | ¿Señal de alerta?

Fuga de votos PRO

En cuatro meses, el partido de Mauricio Macri perdió 130 mil votos en la Ciudad. Además, cayó en la Comuna 8 a manos de Scioli y Kicillof. La incidencia de la interna en Cambiemos, el corte de boleta y los desafíos que se vienen para repuntar en su bastión más fuerte.

Una señal de alarma se encendió en el PRO. En tan sólo cuatro meses, perdió más de 130 mil votos en la Ciudad. Las elecciones Primarias nacionales dejaron en evidencia una profunda grieta en su más fuerte bastión. La conformación del frente Cambiemos tuvo sus puntos a favor y en contra.

Por un lado, el macrismo arrasó en la interna contra Elisa Carrió y Ernesto Sanz, lo que le permitió quedarse con casi todos los lugares en las listas a Diputados nacionales y Parlamentario del Mercosur para octubre. Por el otro, puso en juego la fidelidad del votante porteño. Si bien toda elección es un mundo, lo cierto es que el PRO bajó el techo en la Capital.

macri voto

 

En las PASO del 26 de abril, Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti se enfrentaron en una aguerrida interna que dejó heridas que costó cerrar. En total, ambos candidatos a jefe de gobierno sumaron 882.421 votos. El 9 de agosto, la fórmula de Mauricio Macri y Gabriela Michetti para la Presidencia de la Nación alcanzó los 751.557 votos. En el medio quedó un ajustado balotaje que casi le costó la continuidad del espacio al frente de la Ciudad. Es decir que entre las PASO porteñas y las PASO nacionales, se registró una diferencia total y exacta de 130.864 votos.

Para el consultor Raúl Aragón, la pérdida de posiciones en el PRO tiene origen semanas antes de las Primarias porteñas y se aceleró con una serie de errores de campaña acumulados. “Comenzó con el destrato que le hizo Macri a Michetti en la interna de las PASO” por sobre Rodríguez Larreta, “eso dejó una imagen muy fea y le costó varios puntos”, consideró.

A partir de entonces, todo fue cuesta abajo. Entre esa seguidilla de eventos desafortunados, Aragón mencionó el “discurso inoportuno del día del balotaje” al que calificó como “un cambio muy brusco hacia un kirchnerismo 2.0” y que generó mucho descontento en su tropa. Luego vinieron las brujas budistas y las revelaciones del diputado Federico Sturzenegger sobre los consejos de Durán Barba. Pero para el analista político, la aceptación de la gestión estatista de Cristina Fernández de Kirchner resultó determinante para incrementar el desagrado en el electorado de centro-derecha.

“Todo esto le generó una pérdida de votos no sólo en la Ciudad de Buenos Aires, sino también a nivel nacional. La Ciudad es un ejemplo de ello. Sigue siendo su bastión más fuerte, pero ha perdido intención de voto”, añadió en diálogo con Qué.

La batalla del norte y el sur 

Se sabe que el Corredor Norte es el caballito de bata-lla del PRO en la Ciudad. En las últimas tres elecciones porteñas, marcó la diferencia en aquellas zonas donde residen los sectores más pudientes. Esta vez, no fue la excepción. En la Comuna 2, Cambiemos sumó 67.110 votos, de los cuales más de 57 mil fueron para el binomio Macri-Michetti. En la Comuna 14, en tanto, el PRO consiguió 77 mil de los 90 mil votos que logró sumar la gran alianza.

En ambas comunas, la diferencia de votos con las Primarias de abril es cuasi invisible. De Lilita Carrió se esperaba más, sobre todo teniendo en cuenta que, en reiteradas ocasiones, alardeó sobre la cantidad de seguidores que tiene en el norte porteño, su barrio natal. En la única Comuna en la que apenas se destacó fue en la 13 (Belgrano, Núnez y Colegiales), donde superó el 9 por ciento de los votos en la interna de Cambiemos. Dos puntos más que en el resto de la Ciudad.

mapa

En la zona sur pasó todo lo contrario y en la Comuna 8 el PRO se durmió. Si bien Cambiemos ganó como fuerza, perdió como partido en manos del kirchnerismo. Se sabe que Villa Riachuelo, Lugano y Soldati no son el fuerte del macrismo, del larretismo, ni del michettismo, pero en las últimas elecciones el PRO ganó en todas las Comunas y, específicamente en la 8, retuvo la presidencia de la Junta Comunal. Un mes más tarde, el Frente para la Victoria lo pasó por arriba.

La boleta que encabezó Daniel Scioli sacó 33.106 votos, tres mil más que la de Mauricio Macri que, como si fuera poco, también perdió más de 15 mil electores puros desde que se celebraron las Primarias en abril.

En la Comuna 9 la historia no es muy diferente. En el Mataderos de Cristian Ritondo, el PRO tuvo una baja de 13 mil votos en 120 días. Como el resto de los funcionarios del Gabinete, Ritondo cruzó la General Paz para fiscalizar las mesas de La Matanza. No es un dato menor que el PRO, con el objetivo de reforzar su campaña en la provincia de Buenos Aires, haya descuidado la Ciudad y le costara cierta lealtad de sus electores. Sin embargo, para el consultor Carlos Germano no se trata de una cuestión de lealtad, sino de libertad de elección.

“En las PASO, el elector vota a aquellos que realmente les gusta. Después se puede producir un cambio cuando viene la elección ge-neral, que es cuando vota pensando en quién los puede gobernar por cuatro años”, dijo Germano a Qué y apuntó que la pérdida de votos del PRO tiene raíz en la interna de Cambiemos. “En octubre puede llegar a darse una variación de votos”, reflexionó.

La interna de Cambiemos

Hay una tendencia que se repite. Cuando hay internas, el partido ganador no logra igualar o superar la cantidad de votos en las generales. El PRO no fue la excepción. Tras sumar 882 mil votos en las PASO, Rodríguez Larreta sumó 832 mil en la primera vuelta y 860 mil en el balotaje. Todo indicaría que a Mauricio Macri le sucederá lo mismo, aún teniendo en cuenta los votos de la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica que le sumaron 130.345 al frente Cambiemos, es decir, la misma diferencia que sacó el partido amarillo entre los resultados de las PASO porteñas y las nacionales.

No obstante, los analistas políticos estiman que sólo un pequeño porcentaje de éstos irá para el PRO; el resto, migrará hacia otro partido. La pregunta ahora es cuánto migra y cuánto retiene.
Días después de la segunda vuelta, Martín Lousteau reveló que votaría por Ernesto Sanz y que, en caso de que no ganase en la interna, en octubre se inclinaría por Margarita Stolbizer.

En esta línea, es de esperar que una buena parte del electorado del dirigente de ECO siga sus pasos. Tampoco hay que descartar que, para evitar una polarización entre Macri y Scioli, algunos se inclinarán por la tercera opción: Sergio Massa, quien fue la verdadera sorpresa el pasado 9 de agosto. En la Ciudad, con el frente Unidos por una Nueva Alternativa (UNA) el ex intendente de Tigre sacó un envidiable 11,72 por ciento, cuando en abril su candidato a jefe de gobierno porteño, Guillermo Nielsen, ni siquiera superó el 1,5 con el Frente Renovador.

“La clave de la diferencia está en que en la elección presidencial, la oferta electoral tiene mejor calidad. No es lo mismo Daniel Scioli que Mariano Recalde, ni Sergio Massa que Guillermo Nielsen”, analizó a este medio Ricardo Rouvier.

Desde el oficialismo porteño, en tanto, minimizaron la situación bajo el argumento de que se trató de una elección diferente. Si bien reconocen que se registró una caída en el caudal de votos hacia el PRO, aseguran que se trató de un porcentaje de gente, menor, que sí apoya al partido en la Ciudad, pero que continúa con algunas dudas de lo que pueda llegar a hacer a nivel nacional.

En esta línea, el cambio discursivo de Mauricio Macri tras la victoria de Rodríguez Larreta en el balotaje resultó determinante en la fuga de votos que, de alguna manera, confundió a su electorado.
Aún queda un largo camino por recorrer de cara al 25 de octubre. El desafío del PRO será captar el voto anti-kirchnerista y reforzar su militancia tanto en los puntos fuertes como en los débiles de la Ciudad de Buenos Aires, si de verdad quiere revertir la sucesiva pérdida de votos. Germano confía en que Macri y Michetti podrán engrosar sus votos con el apoyo de los electores externos a Cambiemos.

“En la interna existía una competencia. Había otros dos contendientes y también había otras figuras que ofrecían otras variantes”, completó el analista de Germano y Asociados. Lo cierto es que el próximo 25 de octubre serán sólo los candidatos puros del PRO los que se enfrenten a su oposición porteña en el cuarto oscuro y será allí donde realmente podrán determinar si la pérdida de votos continuará in crescendo o sólo se trató de un fenómeno que puede ser detenido a tiempo.

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 45 DE QUÉ.

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