Revista Qué

22 Sep 2015 | Reacomodamientos

Histeria en el PRO por los números

El gabinete se sumergió en el análisis y piensa como repuntar frente a las últimas denuncias. La presentación del equipo económico de Scioli y Massa impactó de lleno en la estrategia de campaña.

La sórdida disputa de vieja data en el equipo de comunicación de Macri volvió a salir a flote luego del Niembrogate, pero sobre todo de los números de las últimas encuestas. Mauricio pierde algunos puntos.

Durán Bárba le recomendó al candidato que no hablara más del tema, con la idea de que el mismo desaparezca de los medios, y de hacer a un lado el tema “corrupción” de la agenda.

“La campaña está estancada”, vociferó uno hombre del PRO con asiento en Uspallata, quien observa cómo Macri no logró recortar los puntos que hubiese imaginado luego de la crisis de Scioli y las inundaciones.

GabineteEl bonaerense ayer, además, sorprendió: dio definiciones económicas, se mostró lejos de los hombres más ortodoxos del kirchnerismo (Kiciloff, por ejemplo) y ha mutado su discurso a la moderación de otrora. Massa hizo algo parecido, y la foto con Lavagna fue fuerte.

El PRO, mientras tanto, ha perdido la iniciativa de la campaña que tuvo luego de las PASO de agosto. Esto se ha hecho evidente en el comando central del partido, que aún no dirigiere el flechazo que perforó la coraza de la supuesta transparencia.

Si bien la cacería interna no ha cesado, en busca de “traidores” que le pasen data concreta al kirchnerismo, hoy la preocupación está signada por esta pérdida de la iniciativa. Los cuestionamientos puertas adentro hacia Durán Barba tampoco han cesado. “Reaccionó tarde con el caso Niembro. Macri debió cortar por lo sano el primer día y no quedar expuesto a tanto desgaste”, continúa el mismo operador de la flamante sede gubernamental.

El macrismo también observa cómo la única capacidad de tracción de votos se limita al propio Mauricio y María Eugenia Vidal. No mucho más. “Larreta no mueve el amperímetro en el Conurbano”, siguió, pese a las intenciones que existe de que dé una mano en los distritos más adversos.

Cuando la pelota pega en el palo y no entra, se sabe, las viejas rencillas también afloran. Esto es: la pelea entre el larretismo y el michettismo. Horacio ya tiene pensado su gabinete sin gente de Gabriela más allá de cualquier resultado a nivel nacional. Dicha circunstancia también genera cierto malestar.

Este nerviosismo interno no se condice con las posibilidades concretas de Mauricio, ya que el escenario del balotaje es el más probable, el tema es que puertas adentro se ve como Scioli y Massa crecen unos puntitos, mientras el PRO cede en similar proporción.

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