Revista Qué

14 Abr 2015 | Paro en 24 hospitales

Inseguridad hospitalaria: Ciudad esquiva críticas

La ministra porteña de Salud procuró deslegitimar la medida llevada adelante por ATE en reclamo de mayor seguridad. En tanto, desde el Partido Obrero cuestionaron la atención presupuestaria que le brinda la gestión al área y lo vincularon con los episodios de violencia.

La ministra de Salud de la Ciudad, Graciela Reybaud, criticó el paro que llevó adelante la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en 24 hospitales resaltó que a la medida de fuerza no adhirió Médicos Municipales, y se encargó de destacar que el episodio en cuestión se contuvo de inmediato.

“Las dos personas que quisieron atacar a los enfermeros que lo recibieron fueron reducidos por la guardia de seguridad del hospital, que eran cuatro efectivos. Había cámaras, llamaron a la Policía y se los llevaron”, relató la funcionaria.

Por otro lado, la funcionaria rechazó las críticas sobre la ausencia de la Policía Metropolina y resaltó que se trata de una fuerza nueva que está sólo en cuatro hospitales, al tiempo que recordó que Nación retiró tiempo atrás todos los efectivos de la Federal.

“En el Rivadavia, cuando se los llama de una zona difícil, como la villa 31, sí van a acompañar la ambulancia y están atentos a un protocolo de seguridad que se hizo junto con Médicos Municipales, el ministerio de Seguridad y el ministerio de Salud, donde se le da a cada hospital un botón antipánico”.

No obstante, desde el Partido Obrero respaldaron la huelga y le salieron al cruce a la Ministra. “Detrás de la fiesta de globos amarillos, sale a la luz una crisis social mayúscula en la Ciudad. Por un lado, el desquicio del hospital público, afectado por la falta de insumos y de personal, termina enfrentando entre sí a sus víctimas, los trabajadores y pacientes”, aseguró el diputado Marcelo Ramal.

A su vez, Ramal cuestionó que la “multiplicación” de las peleas entre el gobierno de la Ciudad y la Nación en torno de la presencia de sus fuerzas de seguridad, “mientras abandonan los hospitales a su suerte y al lucrativo negocio de la seguridad privada. Así, las zonas liberadas que rigen en los barrios se han extendido al hospital público, en beneficio de las mafias protegidas desde el propio Estado”, consignó.

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