Revista Qué

4 Mar 2015 | martin ocampo

“La inseguridad se resuelve en el mediano plazo”

El fiscal general de la Ciudad, Martín Ocampo, recibió a Qué en su despacho en el edificio del ministerio Público Fiscal. Remarcó las victorias y los puntos a mejorar del MPF en lo que va de su gestión.

-¿Cómo fue el cambio de ser legislador a fiscal general?

-La diferencia sustancial es que el trabajo de legislador es un trabajo con más impronta de convicción que se plasma en un proyecto o en un debate legislativo. En este lugar que es netamente judicial mi trabajo es aplicar la ley, no hacerla. Mi convicción se termina cuando está la ley. Puede que en algunos casos me guste la ley y en algunos otros no, pero yo estoy para hacerla cumplir, no para cuestionarla cuando está hecha.

martin ocampo-¿Cómo es la relación del ministerio Público con su par de Nación?

-Separamos las cuestiones. El trato institucional es razonable, no es un trato asiduo, pero es razonable. Ambos integramos el Consejo de Procura-dores Nacional. Tenemos trato y si hay un tema institucional que abordar, lo hacemos. Pero la relación es razonable, no es cotidiana porque no trabajamos en conjunto, no hay ningún tipo de inconveniente.

-¿Y con la Policía Federal?

-Con ellos tenemos una relación profesional. La relación es: los fiscales le ordenan las medidas que crean pertinentes. Hay una relación de subordinación. A veces hay algunas cuestiones que están vinculadas no tanto a la Policía en sí, sino a la dirección política de la fuerza de seguridad, pero no hay ningún tipo de inconveniente.

-Hoy en día hay dos posturas, una que la Ciudad es segura y otra que dice lo contrario, ¿cuál es la correcta?

-Hay que terminar con las cuestiones metafísicas, muchas veces la gente cree en eso, es decir, no se trata de un mito. Se trata de que la gente se sienta segura, y para eso hay un montón de herramientas que son de uso cotidiano que tiene que tener la gente y eso automáticamente se produce después en una encuesta. Si vos tenés un trabajo, si la Policía está cercana, si la Policía no está metida en el delito, si tenés la intervención judicial rápida, un número alto de condenas para aquellos que infringen la ley, si tenés un espacio público que cada día se mejora para dar mejores formas de traslado y una ocupación de la ciudadanía del espacio, le das una puesta en valor, ello ayuda en mucho a la seguridad. Al delito no le gusta trabajar adonde está el Estado.

Me parece que lo que hay que buscar es una política de mediano plazo y sustentable, integrada a la problemática del Cornurbano. Por eso digo que la Ciudad de Buenos Aires por sí sola no puede resolver los temas de seguridad. La General Paz y el Riachuelo nos unen, no es que nos dividen. Entonces, es imposible entender una problemática como la de seguridad ajena a la problemática de la zona metropolitana.

-La cuestión de los “trapitos” ¿es una materia pendiente?

-Hoy en día hay una contravención que pena esa actividad, sin embargo, la forma en la que está redactada hace ineficiente el trabajo del sistema. Nosotros alertamos, hay informes que venimos planteando año tras año, vamos dando cuenta de que si esta situación no se modifica, si no se modifica el tipo legal, vamos a tener un alto índice de ineficiencia en el trabajo. Casi el 99% de las causas terminan siendo archivadas porque se requiere de que se pruebe el intercambio de dinero.

-¿La solución sería el cambio en la tipificación entonces?

-Eso es una decisión política. Hay dos posturas. Una que plantea que se despenalice y regule la situación, y la otra que se sancione la actividad, con una norma que sea más eficiente en el sentido de que pene ofrecer el estacionamiento sin la autorización del Estado.

-¿Por cuál de las dos se inclina?

-En lo personal, por la segunda. Eso hace que se resuelvan los temas. Que el Estado tenga una actividad eficiente en el control.

-Otro de los puntos que se le critican al Ministerio son las “mafias” de los manteros que cada vez parecen ser más.

-Es uno de esos temas en los que estamos poniendo el centro de nuestra actividad porque va creciendo. La verdad es que van avanzando. La idea nuestra es ir a la organización. Pero la investigación tarda mucho más, y sé que ahí la gente se impacienta. Porque hay que derrumbar la ecuación económico-financiera del negocio con la intervención estatal. No se requiere sólo de la intervención de la fiscalía, sino también de otras agencias de seguridad, de espacio público, las agencias tributarias tanto de Ciudad como de Nación, digamos, entre todos poder ver que se puede tener un mecanismo para combatir esto, porque la mayoría del delito, salvo los pasionales, tiene un móvil económico.
Si uno va, produce intervención, procesamiento, gasto en abogados, al mantero le sale más barato vender en un negocio que en la calle. Todo ese costo se agrega por la intervención estatal al producto y terminan regularizando su actividad.

-¿La situación delictiva en la Ciudad tiene solución?

-Sí, en el mediano plazo. También hay que remarcar que va atada a la situación económica. Uno cuando analiza la problemática del delito y la contravención no la deja aislada del comportamiento que tiene la sociedad, se tiene que analizar en el contexto y en el medio social, y en ese medio social, cuando la Argentina crece, cuando se desarrolla, cuando genera inclusión, estas actividades se van cayendo. Van creciendo cuando esas cosas no pasan.

-¿Qué balance hace de lo que va de su gestión?

-Nosotros hicimos una modificación en cuanto a las formas de intervención de los fiscales. En defensa del interés público dimos instrucción a los fiscales para que pidan intervención en los expedientes en los que entiendan que se ve comprometido el interés público de la sociedad, que es un magna constitucional y que no se venía haciendo de ese modo, sólo se intervenía cuando los jueces le daban intervención para competencia. Ahora los fiscales pueden intervenir no como partes, sino como un tercero en defensa del interés de la sociedad.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN N°21 DE QUÉ.

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