Revista Qué

28 Oct 2015 | Elecciones 2015

La proyección del nuevo PRO

El partido amarillo ya no sólo se circunscribe a la figura de Macri. Si bien hay final abierto de cara al 22/11, ya que Scioli está dos puntos arriba, por primera vez cruzó con éxito la frontera de CABA.

“Había algo que se estaba gestando, pero nadie lo vio. ¿Un tsunami? No sé, algo”, así un eufórico operador del macrismo trataba de entender la contundente victoria del PRO en gran parte del país, sobre todo en el principal distrito, Buenos Aires. Ni ellos imaginaban semejante diferencia de Vidal sobre Aníbal, y tan estrecha la luz entre Scioli y Macri.

Si bien hay final abierto de cara al 22 de noviembre, sin dudas el domingo electoral dejó una certeza: el partido amarillo creció, se expandió y existe un nuevo macrismo.

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Ni Durán Barba proyectó un resultado tan abultado. Ni Grindetti pensó que iba a ganar en Lanús, o Martiniano Molina en Quilmes. Hasta había dudas sobre Diego Valenzuela en Tres de Febrero. Y Ramiro Tagliaferro no se animaba a festejar en Morón. En las primeras horas del lunes todo se despejó, y clareó un impensado panorama para el partido nacido hace 12 años en el calor de la ciudad capital del país. Hoy ha cruzado la frontera de CABA.

Macri quedó dos puntos debajo de Scioli, pero ni la encuesta más optimista de Isonomía o las propias del gurú ecuatoriano lo daban tan cerca. Carlos Germano, consultor contratado por el PRO, tampoco oteó este horizonte. “Nadie vio venir la ola”, siguió el mismo operador, recientemente electo legislador por la Provincia.

La victoria de María Eugenia Vidal amplía las figuras del partido amari-llo, el cual casi siempre estuvo restringido a la instalación de Mauricio. Hoy ya tiene dos o tres re-ferentes más de peso: la citada electa gobernadora provincial, Rodríguez Larreta desde CABA y Gabriela Michetti, candidata a vice.

Horacio siempre fue más cercano a Vidal que a Michetti entre las mujeres del PRO. Y ahora tendrá la posibilidad de articular un mismo equipo desde la capital y la Provincia. Pero básicamente contará con la posibilidad de armar su equipo de trabajo con personas de su más estrecha confianza. No recibirá pedidos para cargos puntuales, ya que hay mucho lugar para ocupar en calle 6 de La Plata y en la extensa estructura gubernamental del principal estado parte argentino. En este punto, el resultado del domingo también fue una gran noticia para Larreta. “Tendrá más libertad para decidir”, dijeron desde su entorno.

Macri quedó en una mejor posición que la esperada para el 22 de noviembre. El balotaje, se sabe, es un partido aparte y en el medio hay casi cuatro semanas, en las cuales cualquier cosa puede pasar. De allí la cautela que esbozó el ingeniero en la conferencia del lunes a posteriori del resultado. Se lo notó mesurado, y todos los elogios fueron para María Eugenia Vidal.

Precisamente el PRO sabe bastante de segundas vueltas. Este mismo año Horacio se llevó un susto importante frente a Martín Lousteau y Mauricio perdió en 2003 ante Aníbal Ibarra luego de haber vencido en la primera vuelta. Por eso la prudencia.

Scioli, además, no tendrá el “ancla” que significó Aníbal Fernández en territorio bonaerense. Será un mano a mano, y el Gobernador bonaerense parte con unos votos de ventaja. No son determinantes, pero el oficialismo los abraza como un verdadero tesoro. Y también está convencido de que los votos de Massa no fluirán masivamente hacia Macri. “Con que sea 50 y 50, ganamos nosotros”, dijo un hombre del Gobernador provincial.

Aún no está dicha la última palabra por la grande, para ello habrá que esperar a fines de noviembre, pero lo que sí está claro es que el PRO vertebró aún más su estructura, cruzó triunfante la frontera de su ciudad naciente, CABA, y se consolidó como un partido de poder de alcance nacional.

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LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 55 DE QUÉ.

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