Revista Qué

23 Sep 2015 | La relación entre Augusto y Horacio

Larreta hermanos: tire y afloje

Horacio y Augusto tienen idas y vueltas. Habrían pasado parte de la década de los ‘90 sin hablarse. El acercamiento del último tiempo hizo que el jefe de Gabinete lo llevase a trabajar a la Ciudad. A pesar de ser su jefe de campaña en las sombras, se enfrentaron por la titularidad del Ministerio de Cultura.

La relación entre Horacio y Augusto Rodríguez Larreta tiene sus vaivenes desde la década de los ‘90. Ambos provienen de una familia tradicional vinculada al comercio colonial y al desarrollismo de Arturo Frondizi.

Mientras el jefe de Gabinete y hombre de confianza de Mauricio Macri forjaba una carrera prometedora, el segundo comenzaba a incursionar en el terreno estatal. Cada vez que se habla de Horacio, desde su entorno remarcan su perfil “serio y profesional”. Su obsesión es el trabajo y la gestión del día a día. Así, llegó a convertirse en el hombre de confianza de Mauricio Macri y también su sucesor.

Del otro lado, Augusto tiene un perfil completamente opuesto. Se dice que siempre le gustaron las fiestas y el glamour de la noche porteña. Así conoció a la modelo Julieta Spina, con quien se casó en 2012, en una suntuosa boda llevada a cabo en Tattersall de Palermo, donde no faltaron los regalos costosos de perso-nalidades como Mirtha Legrand, Jorge Lanata y modelos nacionales reconocidas en la pasarela.

Cuando se menciona el terreno laboral, comienzan a vislumbrarse los conflictos entre ambos. Según le comentaron a este medio desde el entorno de los hermanos, ellos estuvieron sin hablarse varios años de la década de los ‘90. Después vinieron años de acercamiento y hasta Horacio llegó a ser el único que comenzó a “bancar” a Augusto.

No obstante, después de que Larreta ganó la elección de la Jefatura de gobierno, ese lazo empezó a resquebrajarse nuevamente. El hermano menor de Horacio comenzó a pasarle factura por haber sido su jefe de campaña en las sombras, el armador principal para catapultarlo a la Jefatura de gobierno, a pesar de que Fernando de Andreis, el ahijado de Macri, era la cara visible de esa campaña.

Horacio tiene 49 años y es Licenciado en Economía, egresado de la Universidad de Buenos Aires y con una maestría en Administración en Harvard University. Con esos títulos a cuestas, empezó a trabajar como analista financiero en la petrolera ESSO, los dos únicos años en los cuales se desempeñó en el sector privado. A partir de allí su carrera iría en ascenso hasta convertirse en uno de los referentes principales del PRO.

Augusto es empresario y tiene 47 años. Fue desde vocero de Oscar Camilión en el ministerio de Defensa hasta gerente del holding IRSA, -otra vez en el centro de escena por estos días-, hasta empleado en el Banco Hipotecario y en Cresud, una empresa comercial e inmobiliaria. En su currículum vitae figura que se desempeñó más en el sector privado que en lo estatal, a diferencia de su hermano. En ninguno de ellos lo hizo por más de cuatro años, excepto en la entidad bancaria.

La carrera de Augusto tenía sus vaivenes hasta que, en los últimos años, se acercó nuevamente a Horacio. Por recomendación de éste, a principios de 2012 ingresó al mando de la subsecretaría de Gobierno porteña. Pero no fue solo. Allí llevó a trabajar a la mejor amiga de su esposa, “Sabrina Soledad Teresa Barrio, secretaria del turno mañana, y a María Soledad Tortarolo, que es prima de Spina”, le comentó a este medio una fuente de la Subsecretaría.

“Como Horacio no puede meter en su mismo Gabinete a un pariente de un amigo, lo mandó al del hermano. Tercerizó con éste. Después del incidente, esa gente se fue para otro lado”, agregó.

Augusto R. Larreta y Julieta Espina

Efectivamente, en la planta del ministerio de Gobierno, según información expedida por la propia Ciudad, los nombres citados figuraban como empleados. ¿A qué se dedicaba Augusto como titular de la Subsecretaría? En el Boletín Oficial del 18 de abril de 2012, se publicó su desig-nación como planta de Gabinete del ministerio de Gobierno, con contrato desde diciembre de 2011. El sueldo que percibía era de 16.995 pesos.

Por esos días, de febrero la competencia interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti iba en aumento. Y el conflicto trajo consigo un enfrentamiento entre referentes de ambos bandos. De acuerdo a una fuente consultada por Qué, en aquel momento el finalmente electo Jefe de gobierno había nombrado a Darío Lopérfido al frente del Teatro Colón, sin consultar previamente al ministro de Cultura, Hernán Lombardi, hombre de las filas de Michetti. Como represalia, Emilio Monzó le dio el visto bueno a Augusto Larreta para que se tomase vacaciones y no volviese más. Pasando en limpio: le pidió la renuncia.

La versión oficial de aquella intrincada maniobra decía que el ex gerente de IRSA renunció a su cargo para dedicarse exclusivamente a la campaña de su hermano. El mismo Augusto lo confirmó de esta manera.

A partir de entonces, la relación entre los hermanos, otra vez, volvió a resquebrajarse. Augusto estaba prácticamente al frente de la campaña de su hermano, y, mientras tanto, iba forjando la idea de que podría ocupar un ministerio, más precisamente, el de Cultura en reemplazo de Hernán Lombardi. Antes, había recomendado a Lopérfido para que se hiciera cargo del Colón. Lo que no estaba en sus planes era que éste último sería en quien Horacio pensaba para ocupar el lugar que dejará Lombardi.

De acuerdo al relato de testigos, la negativa del jefe de Gabinete a su hermano provocó la ira de éste y llegaron a las piñas. Otras personas presentes en la escena dijeron que tampoco faltaron los gritos, los insultos y los pases de factura no sólo de la campaña, sino del pasado de ambos. “A lo sumo, te ofrezco la dirección del Teatro Colón”, le estampó Horacio a Augusto.

Ante la repercusión de la pelea, Augusto lo desmintió en su cuenta de Twitter: “¡Qué divertido que alguien escriba que me agarré a trompadas con mi hermano. Creo que la última pelea con él fue hace diez años”. En la descripción que hace de sí mismo, se presenta como: “ProDesarrollista, ProCultura. Hincha de Racing y amante de la familia”.

La situación de conflicto entre los hermanos Larreta se da en un contexto de ausencia de Mauricio Macri de la Ciudad. El líder del PRO se encuentra de campaña por el interior, mientras que María Eugenia Vidal hace lo propio en la provincia de Buenos Aires. En paralelo, en la Ciudad el Jefe de gobierno electo prepara el borrador de su Gabinete, en el cual cada uno querría llevarse una porción de la torta, y Augusto no estaría exento de esta intención.

Los vaivenes de los Larreta no sólo se ven en el terreno laboral. De acuerdo a una nota publicada por Página/12, en un casting armado por Macri para elegir a su sucesor en 2011, Larreta contó que él y sus hermanos tuvieron una relación difícil con su madre, que se divorció, y con su padre, que se casó con una mujer mucho más joven.

“Aunque Larreta suele sostener que sus trabajos en el Estado durante los gobiernos de Menem y De la Rúa cabían en la definición de ‘técnicos’, sus nombramientos se ligaron siempre a acuerdos políticos”, detallan Gabriel Vommaro, Sergio Morresi y Alejandro Belloti, autores de “Mundo PRO”.

¿Qué une a Horacio y a Augusto? Bárbara Diez de Tejada, la mujer de Horacio. Augusto es socio de varias empresas en las que también figura Diez como accionista. Entre ellas están Lana SA y Cabaña Santa Sergia SA Rural e Inmobiliaria, y Leloir SA. Ahora, la relación entre ambos sería de distancia, a pesar de que Augusto dijo lo contrario. Fue
el único en desmentir el enfrentamiento. Por el lado de Horacio, reina el silencio.

REDACCIÓN: López Carballo, Lidia.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN N° 50 DE QUÉ.

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