Revista Qué

17 Jun 2015 | Paula Penacca-Lorena Pokoik

Las bravas de La Cámpora

Desembarcaron en la Legislatura porteña de la mano de Andrés Larroque. Participaron
en escandalosos acuerdos a favor del PRO, y se opusieron efusivamente a otros. Se destacan por su militancia en las villas, y se autodefinen como “Soldados de Cristina”.

Paula Penacca y Lorena Pokoik García son las dos diputadas referentes de La Cámpora en la Legislatura de la Ciudad. Asumieron en diciembre de 2013 con la bendición de Andrés el “Cuervo” Larroque y prácticamente todo el aparato K.

El Frente para la Victoria marcó un antes y un después en la carrera política de Penacca y Pokoik. Casi sin prever la transformación que vendría, la primera comenzó a militar en el Grupo por la Educación Popular, a los 17 años, en la escuela de la Villa 20 en Lugano, donde daba apoyo escolar a chicos con pocos recursos.

Aunque nació en la localidad bonaerense de Zárate y su padre fue radical alfonsinista, Penacca señaló que Néstor “Kirchner nos peronizó”, a partir de su asunción como presidente. De a poco, las ideas del “proyecto” bajaron a distintos lugares de la Ciudad y llegaron hasta el Bajo Flores, donde ella se desempeñaba.

La militancia también fue el inicio en la carrera de Pokoik, desde la década del ’90, a través de la conducción del Colectivo Popular Homero Manzi, luego de la agrupación Confluencia para un Frente Kirchnerista (CFK), que conduce el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Nacida y criada en Mataderos, ronda los treinta años, al igual que su compañera camporista. Las dos forman parte de la generación de jóvenes que surgió después de la crisis de 2001.

Empezaron su función legislativa con fuertes críticas a la gestión del PRO; sesiones en las que dejaron en claro que la agrupación ultra K está presente en la Ciudad y que al macrismo no le sería fácil aprobar cualquier iniciativa.

Uno de los caballitos de batalla del kirchnerismo es la crítica al PRO por la dificultad que tienen los porteños para acceder a una vivienda. Según el último Censo, la Ciudad tiene 275.000 habitantes en las villas, lugares que las terceras líneas de La Cámpora conocen bien. Allí están las Unidades Básicas, donde los jóvenes organizan talleres de apoyo escolar, ma-nualidades, derecho, entre otros. Los fines de semana salen a pintar paredes, meten las manos en el fango y cortan pasto.

Ese es el ambiente del que proviene Paula Penacca. Entre los proyectos que presentó en el año y medio que lleva como diputada, se destacan diez iniciativas referentes a la urbanización de las villas, especialmente la 20. Entre los proyectos para vivienda, solamente elaboró cinco, entre los que sobresale la creación de un ministerio de Vivienda.

Pokoik no integra la Comisión de Vivienda, sí la de Seguridad -bajo la órbita de Daniel Presti-, otra de las problemáticas más acentuadas en territorio porteño. Al respecto presentó cinco iniciativas, una de las cuales es para que se modifique la ley de Seguridad Pública, mientras que las restantes son declaraciones y pedidos de informes.
PELEA POR EL CONTROL

La elección de Penacca y Pokoik para que compitieran por la diputación fue una iniciativa de Andrés “Cuervo” Larroque, integrante de la mesa chica de La Cámpora a nivel nacional. A mediados de 2013, reflotó la eterna pelea entre él y Juan Cabandié.

El “Cuervo” quería sacarle parte del poder que Cabandié tenía en la Ciudad. Hasta entonces, el nieto N° 77 era el principal referente de los militantes camportistas en tierras del PRO. Le responden la jefa del bloque del FpV, Gabriela Alegre, el referente de la Comuna 12, Pablo Maldonado, y otros militantes. El motivo habría sido la poca oposición que el kirchnerismo tenía en el recinto porteño a diferencia de la militancia que había en los barrios.

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Incluso una semana antes de que Penacca y Pokoik García asumieran como legisladoras, el bloque del FpV acordó con el PRO un paquete de leyes. En sólo media hora de debate, la Legislatura validó, entre otras inciativas, el pacto que modifica el convenio del juego y que condona más de 1.000 millones de pesos en impuestos adeudados por las salas de juego y apuestas de caballos de Cristóbal López en el Hipódromo de Palermo y el Casino flotante; la enajenación del Edificio del Plata, la desafectación de tierras para construir viviendas del programa Pro.Cre.Ar. del Gobierno nacional.

Esa misma sesión fue la última para Alejandro Amor, quien en marzo de 2014 pasó a ocupar la titularidad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. “La bancada oficialista, por momentos, busca un marco de alianza con el FpV; por momentos con otras fuerzas de oposición. La verdad que, con el kirchnerismo, durante muchísimo tiempo han acordado una gran cantidad de leyes como la designación de funcionarios judiciales, jueces y secretarios; la designación de cargos en organismos de control”, señaló a Qué el ex legislador Facundo di Filippo.

El otro de los polémicos proyectos en el que sí participaron las diputadas camporistas fue el acuerdo del traspaso del edificio de la ex ESMA y otros edificios del Instituto Espacio para la Memoria, en mayo de 2014. A esto se suma el voto electrónico, que se usará por primera vez el 5 de julio próximo. Son dos legisladoras que van en paralelo con la llegada al poder y la ayuda a los sectores más postergados. Con lo primero, obtienen cargos; en esos cargos es poco lo que pueden hacer en un bloque K que refleja más las divisiones que la unión.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN N° 36 DE QUÉ.

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