Revista Qué

15 Abr 2015 | Diferencias de campaña

Las tropas K legislativas

Cuatro de los siete precandidatos K tienen peso en la Legislatura por representación personal o diputados que les responden. Mantienen la unidad parlamentaria, pero salen a militar separados con chispazos internos.

Condicionadas por una Primaria tan amplia como diversa, las diferentes vertientes del kirchnerismo porteño no sólo se expresan en la calle, sino que también quedaron expuestas en la Legislatura con distintos posicionamientos, cual si fuera un juego de mesa.

Aunque se mantiene el comportamiento en interbloque, la competencia electoral reveló un grado inusitado de heterogeneidad en la representación del Frente para la Victoria, que se ve en los alineamientos de los distintos diputados en ejercicio.

En un escenario atípico, cuatro de los siete precandidatos K a jefe de gobierno tienen una pata en la Legislatura, ya sea por peso propio o por legisladores que les tributan su lealtad. De esa lista, el ex alcalde Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti son los únicos diputados que, imposibilitados de renovar su mandato, se dispusieron a correr por el sillón de Macri.

 

De todas maneras, quien muestra más cartas sobre la mesa es el titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, acorde con los designios que partieron desde Casa Rosada. Con la estructura del Partido Justicialista sobre sí, cuenta con el respaldo de nueve legisladores del interbloque kirchnerista.

En tanto, en la nómina también está presente el diputado nacional y titular del Banco Credicoop, Carlos Heller, quien está acompañado por el dirigente del Movimiento Evita Jorge Taiana, precandidato presidencial, ex canciller y otro hombre de la Legislatura porteña.

Bloque-FpVLa disposición de este escenario dejó como primer herido al espacio Nuevo Encuentro, en el que se resquebrajó la integración de Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE), partido de Martín Sabbatella, con el de Heller, el Partido Solidario (PSOL).

En efecto, ambos dirigentes quedaron en veredas opuestas en la interna K fruto de la falta de espacios. Mientras el bonaerense Sabbatella -titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA)- jugó todas sus fichas con Cerruti, su referente porteña, Heller no quiso perder protagonismo en su propio distrito.

Párrafo aparte merece Pablo Ferreyra. El militante que accedió a una banca en 2013 por una colectora del kirchnerismo, esta vez decidió competir por afuera ante la falta de lugares, pero también por la pre-sencia del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, como primer legislador.

Se sabe que el titular de la cartera laboral se relacionaba con José Pedraza, el ex ti-tular de la Unión Ferroviaria, condenado como responsable intelectual del asesinato de su hermano Mariano en 2010, militante entonces del Partido Obrero, en una manifestación en contra de los precarizados del sector.

La falta de coincidencias en los diferentes espacios, y la intervención parcial del Gobierno nacional, manifestaron la diversidad de papeletas, efecto de una pelea intestina sobre la equidad en el reparto de lugares.

Parados en un diagnóstico crítico de la gestión macrista, desde los diferentes espacios opositores en la Ciudad se reconoce la semejanza en gran parte de las propuestas. El desafío, no obstante, está puesto en cómo representar esos intereses.

Este panorama abre una exigencia doble para cada vertiente K. En el universo del Frente para la Victoria se dirime fundamentalmente -como ocurre a nivel nacional- “quién representa mejor el proyecto nacional y popular”.

Los actuales legisladores no son ajenos a ese análisis. La nómina legislativa compartida por Ibarra y Heller se armó en paralelo y como consecuencia del acuerdo al que arri-baron los otros precandidatos: Recalde, Cerruti, y el subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil de la Presidencia, Gustavo López.

“Sentimos que ese armado no reflejaba la militancia de muchos movimientos sociales, el compromiso de señalar lo que falta, lo que hay que hacer, la diversidad y el compromiso en los barrios”, resume a Qué la diputada María Rachid, alineada con Taiana y, por ende, con Heller.

Rachid figura tercera en la nómina acordada por el dirigente bancario e Ibarra, encabezada por el actual legislador de Nuevo Encuentro Edgardo Form del PSOL. La división K provoca que ambos deban enfrentar a actuales compañeros de bloque.
Mientras Form, candidato a legislador, debe competir contra su actual presidenta de bancada, Gabriela Cerruti, Rachid enfrenta a su par en el FpV, Paula Penacca, que reporta a La Cámpora y que secunda a Tomada en una de las nóminas legislativas.

Por otro lado, los que apuestan por el jefe de las aeronaves resaltan su “perfil” y su “bendición” por parte de Cristina Kirchner. “Me siento el mejor candidato, y además el que más fuerza tiene para darle pelea al macrismo”, aseguró días atrás el propio Recalde.

En declaraciones a esta revista, la diputada María Rosa Muiños destacó que además de ser la persona dentro del FpV que mejor representa lo ideológico es también, el “mejor expectador” por su “gestión exitosa” en Aerolíneas Argentinas.

Sin embargo, hay todavía tela para cortar. Taiana dijo que hay que poner al frente “las mejores opciones”, pero también “las más cercanas al pueblo” una ecuación de dos elementos que no necesariamente implican lo mismo.

Las diferencias no se notan hoy en la Legislatura, aunque ya hubo un cruce entre Ferreyra y Cerruti en las redes. Como sea, el kirchnerismo debate representación en un territorio díficil, en medio de la incertidumbre nacional.

LA NOTA COMPLETA, EN EL N°27 DE QUÉ.

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