Revista Qué

8 Jul 2015 | Análisis

Más exámenes por el sillón

Macri expuso al PRO ante una interna innecesaria cuando abrazó a Horacio y castigó a Gabriela. Larreta bajó el techo del PRO: sacó dos puntos menos. Y sometió a Mauricio a rendir un nuevo y exigente parcial. Aunque su partido es favorito, el 19 pone mucho en juego. Errores de cálculo

Para terminar con una era en el poder indudablemente hay que rendir muchos exámenes parciales antes de aprobar el final. Macri eso lo sabía. No le sería fácil el camino para llegar al sillón de Rivadavia y terminar con 12 años de kirchnerismo. El tema es que él mismo se puso más pruebas de las que estaban previstas antes de arribar a octubre.

No hay otro dirigente que haya rendido tantas evaluaciones como el Jefe de gobierno desde que comenzó el año electoral. Algunas, como Santa Fe o Córdoba, por ejemplo, estaban previstas, y formaban parte del calendario. Otras se las autogeneró.

Parece ya lejos en el tiempo, pero la decisión del verano aún surte efectos. Haber elegido a Rodríguez Larreta y no dejarle el camino allanado a Gabriela Michetti tiene todavía efectos prácticos. La senadora quería ir por la Ciudad sola, o enfrentar al jefe de Gabinete en un limpio mano a mano. Nada de eso sucedió. Todo los contrario. La batalla fue feroz, y todavía quedaron heridas que no restañaron.

exámenes por el sillón

Macri abrazó a Horacio y hundió a quien hoy es su candidata a vicepresidente. Una gran paradoja, que acaso no observe el público en general, pero sí la dirigencia. Probablemente Michetti ganaba si Mauricio se mantenía al margen. Y son muchos los analistas que estiman que la mujer podía reunir el voto duro del PRO y además captar independientes, muchos de los cuales ahora fueron con Lousteau.

Se lo hicieron saber al ingeniero en aquellas tórridas jornadas: “Larreta es sólo el PRO, Gabriela es el PRO y algo más”. Ese “algo más” hoy puso a todo el partido en un apriete probablemente innecesario.

La eventual elección de Michetti para la Ciudad, además, despejaba el segundo casillero en la fórmula presidencial con Mauricio. No es un dato menor. Se abría de ese modo, claramente, el lugar para un extrapartidario como quería Emilio Monzó. ¿Reutemann acaso?

Macri optó por rendir un examen innecesario, que hasta el momento es el único que aprobó con holgura, cuando en abril su elegido venció a Gabriela en las Primarias.

Luego pasó un sofocón en Santa Fe. Allí encaró la segunda vuelta confiado por una posible victoria de Miguel del Sel. Nunca logró amalgamar con “Lole” el armado local y en la previa se peleó con su equipo de campaña. Fue otro hecho que se podría haber evitado. Se le escurrió un triunfo que parecía anotado. Desaprobó por un error de cálculo, o por haber menospreciado la lógica de la vieja política de que para ganarle al oficialismo hay que ganarle por mucho. ¿Pecó de inocente?

Si bien falta para octubre, en la previa parecería que la elección de Santa Fe, como la decisión de Cristina de ponerle a Zannini a Scioli en la fórmula, le quitó algo de energía. Los 45 puntos de Rodríguez Larreta del domingo indu-dablemente no fueron una buena noticia. Son dos menos que en 2011 y dos menos que en las PASO. Es decir, el PRO con el jefe de Gabinete perdió dos dígitos, los cuales podrían ser cruciales.

El partido en sí calculaba que iba a sumar todos los votos de Michetti y a arrimar al 50% para forzar a Lousteau a bajarse de la segunda vuelta. No fue así. Otro error de cálculo.

El 19 de julio Macri se juega mucho. Se juega parte de su capital político y su futuro inmediato. Si Lousteau da el batacazo, perderá el único distrito que maneja y posiblemente quede herido gravemente para enfrentar el mano a mano a Scioli.

Este es otro examen innecesario, que Mauricio podría haber evitado. Subestimó a Lousteau y a sus aliados. Lo dejó afuera al ex economista del armado macro nacional porque nunca oteó su poder de fuego. Otro error de cálculo.

El hombre de ECO le sacó votos al PRO. Aunque sean pocos, se los birló en las propias narices en un año en el cual Macri no puede perder ni al ludo con Antonia para correr al kirchnerismo del poder.

Su equipo de campaña había analizado que no debía exponerse mucho para que su presencia no saturara, ni que se transformara en una moda. Hoy Macri está obligado a hacer nuevamente campaña de cuerpo presente en CABA para que Larreta asegure la continuidad del PRO. Es otro esfuerzo innecesario. ¿Michetti sacaba 47% como Mauricio en 2011? El domingo se lo preguntó más de uno en Costa Salguero.

En este mismo verano, uno de los objetivos del macrismo era desplazar a Massa del posible segundo lugar para polarizar con el Gobierno. Lo logró, y antes de la cuenta. Lo que aún no logró es despejar el camino para trabajar de lleno en el face to face ante Scioli. Siempre tiene más exámenes para rendir. Y algunos, fuera de todos los
cálculos.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 39

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