Revista Qué

3 Jun 2015 | Sun rumbo fijo

Recalde no levanta

Las encuestas lo ubican tercero, muy lejos de Lousteau y Rodríguez Larreta. Los consultores no lo ven como una competencia en la Ciudad. La estrategia del kirchnerismo porteño es nacionalizar la campaña. La interna en La Cámpora y la elección de Leandro Santoro como vice.

“Hay que trabajar mucho, pero seguramente se le podrá ganar a Martín Lousteau”. Así afirmó a Qué el jefe de campaña de Mariano Recalde, el senador Santiago Carreras.

Estas palabras encierran una doble preocupación del kirchnerismo porteño: la competencia del candidato de ECO y la difícil tarea de encontrar una estrategia que logre allanar el camino hacia los electores. Carreras y Recalde saben que las encuestas no le son favorables al candidato K, y que cada vez está más lejos de Lousteau y, más aún, de una eventual segunda vuelta contra Horacio Rodríguez Larreta.

recalde

De acuerdo a lo que se vio en los últimos días, la estrategia del kirchnerismo porteño apunta a nacionalizar la campaña en la Ciudad. Cristina mandó a Daniel Scioli, primero; y a Florencio Randazzo, después, a hacer recorridas con el titular de Aerolíneas Argentinas para darle visibilidad al proyecto.

“Apoyo a Mariano Recalde y a todas las compañeras y compañeros que expresan la política y espacio que conduce la Presidenta”, manifestó Scioli. Días más tarde, el ministro del Interior y Transporte hizo lo propio en la recorrida por la obra inconclusa de la Línea E de subte.

Las fotos con los dos precandidatos presidenciables mejor posicionados del Frente para la Victoria tienen como objetivo que Recalde repunte en un territorio que históricamente le fue adverso al Partido Justicialista. La pregunta es: ¿tendrá un efecto positivo intentar bajar lo nacional a la Ciudad?

“Los votos no se trasladan. Es muy difícil pensar que el candidato es el proyecto. Necesitás un candidato con carisma, que llegue a la gente, de carne y hueso que genere algún tipo de expectativas con sectores de la ciudadanía. Si planteás nada más que el candidato es el proyecto, vos mismo te vas licuando como candidato. Es lo que está pasando con Recalde”, opinó el consultor Carlos Germano, en diálogo con este medio.

Para el analista político Carlos Fara, la campaña con Scioli y Randazzo tampoco lo ayudan porque a Recalde “no se le ve potencial. Siempre es buena la foto con gente que tiene mejor imagen que el candidato”.

¿Por qué Recalde no logra posicionarse en la Ciudad? El mejor porcentaje de votos del kirchenrismo fue en 2011, cuando -por arrastre de las elecciones presidenciales- la fórmula Daniel Filmus-Carlos Tomada sacó el 35,8% de los votos frente al 63,3% de Mauricio Macri-María Eugenia Vidal. Y eso fue todo. Desde entonces, el electorado consideró que el FpV no es una opción para competir con el macrismo.

Se sabía que Cristina era quien elegiría al candidato que iba a representar al FpV en la Ciudad. El legislador Jorge “Quito” Aragón se lo adelantó a Qué a principios de marzo. La cuestión que se planteó después de las Primarias era si la mandataria se había equivocado en su elección.

Los consultores coinciden en que el referente de La Cámpora “no tiene carisma” y “le falta llegada a la gente”. Si a eso se le suman las dificultades propias del kirchnerismo en un territorio en el cual el PRO tiene más del 50 por ciento del nivel de aprobación, resulta difícil pensar que su performance mejoraría de aquí a las generales del 5 de julio próximo.

El panorama es adverso. Quienes lo rodean aseguran que el candidato elegido tuvo poco tiempo para hacer campaña. La excusa podría ser válida. No obstante, si se tiene en cuenta que el resto de los candidatos tuvo el mismo lapso temporal -incluso Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta tuvieron que dirimir hasta último momento quién representaría al PRO- la hipótesis kirchnerista queda descartada; más aún si se recuerda que todos los pronósticos daban a Recalde como el ganador de la interna del FpV.

“La campaña nuestra fue muy corta”, insisten los militantes de La Cámpora en las comunas. También son cautos a la hora de señalar el porqué de la falla del FpV. “La Ciudad tiene un electorado que va variando en sus elecciones; es bastante autónomo. Así como el rejunte del ex UNEN, parecía que fue una gran sorpresa. Hay votantes que buscan expresarse y una parte que va con Lousteau”, le dijo a este medio Camila Rodríguez, candidata a renovar banca en la Comuna 15.

Estrategia y confusión

El delfín de Cristina tiene más de un problema en territorio porteño. A la falta de aceptación y a los pronósticos adversos se sumaron la elección de Leandro Santoro como candidato a vicejefe, los coletazos de la eterna pelea entre Andrés “Cuervo” Larroque y Juan Cabandié, y el desplazamiento de éste como jefe de campaña. La designación del radical Santoro “forma parte de errores de estrategia cada vez más claros, que se ven en una campaña totalmente anodina a la que no le encuentran un rumbo. Hay un terreno de lógica, que se ve en el poco enamoramiento que tiene la fórmula del FpV en la Ciudad; con una Presidenta con una imagen positiva en todo el país, pero que indudablemente sus candidatos no generan ningún tipo de empatía con los distintos sectores de la sociedad porteña”, sostuvo el titular de Germano & Asociados.

Mientras que del lado del kirchnerismo aluden a que la elección del arrepentido crítico del partido se debe a que “el espacio que representa Leandro, el radicalismo conservador-alfonsinista, representa la recuperación democrática”. “La elección del vice tampoco impacta en el propio público: tuvo que salir a dar demasiadas explicaciones de entrada”, opinó el titular de Fara & Asociados. El ex yerno del histórico dirigente radical Leopoldo Moreau no tuvo en cuenta que las explicaciones en demasía no están bien vistas en política. Después de conocerse que Santoro sería el candidato a vice de Recalde, se desató una lluvia de cuestionamientos dentro y fuera del FpV. Las críticas internas fueron sofocadas rápidamente, tal vez -o una vez más- por orden de Cristina.

Rápidamente, salieron a la superficie los tuits de hace uno y dos años, cuando Santoro era férreo opositor K. En enero de 2013 decía que Gabriel Mariotto y Amado Boudou tenían “el síndrome de Néstor: negar la realidad”. Un año después cargó contra el Gobernador bonaerense, Sergio Massa y Macri al calificarlos de “corruptos”. Al parecer, para el segundo de Recalde las visiones sobre política pueden cambiarse de un día para el otro. “Hoy recorrimos Villa Lugano con @marianorecalde y recibimos el apoyo de @danielscioli. Mucho afecto de la gente”, escribió en su cuenta de Twitter.

La interna K en 2011

En 2013, Cristina mandó a competir a uno de los protegidos de Néstor Kirchner como diputado por la Ciudad: Juan Cabandié. La mandataria buscaba continuar con una de las bases del proyecto que había comenzado el ex presidente: los Derechos Humanos, y el nieto recuperado Nº 77 era una buena opción. Dos años después, ella era la madrina consolidada del proyecto. Se decidió por un referente indiscutido dentro de la agrupación: el titular de Aerolíneas Argentinas.Desde entonces, la espina dentro de La Cámpora fue Cabandié. No sólo lo apoyaba Néstor, sino también Cristina.

Las disputas territoriales con Andrés “Cuervo” Larroque no eran una novedad dentro del partido. El diputado nacional quería que Larroque, Recalde y Eduardo “Wado” de Pedro se ocupasen de lo nacional y le dejasen a él la conducción en territorio porteño. Su plan era extender la base territorial de la agrupación ultra K. Después de la derrota ante Macri, volvieron las disputas con el “Cuervo”. Este último ganó y logró meter en la Legislatura a dos diputadas afines: Paula Penacca -quien busca renovar su banca- y Lorena Pokoik -con mandato hasta 2017-. Su poder también se extendió a las comunas: le responden casi todos los representantes que tiene La Cámpora como Camila Rodríguez y Julieta Costa Díaz, dos de las militantes más activas.

En Cabandié parece haber quedado el resentimiento. Perdió terreno poco a poco; incluso su delfín de la Comuna 12, Pablo Maldonado, no podrá renovar mandato ya que no integra la lista de candidatos. Y fue desplazado por Santiago Carreras como jefe de campaña de Recalde. Aquí surge otro cuestionamiento a la estrategia del kirchnerismo porteño: ¿puede un senador bonaerense liderar una campaña en territorio porteño? Recalde “tiene al FpV y a todo un proyecto político para competir con el PRO”, dijo el legislador camporista a este medio. Sus palabras dejan entrever que fue suya la idea de nacionalizar la campaña en la Ciudad.

El kirchnerismo apuesta a todo o nada. El objetivo es ganarle a Lousteau y llegar a un balotaje con Rodríguez Larreta. En el FpV nadie quiere recordar el tercer lugar en las Primarias. “ECO y el PRO representan lo mismo”, repiten a coro los legisladores y referentes de La Cámpora consultados por Qué. Incluso Víctor Ramos se sumó a la cruzada para derrotar al ex ministro de Cristina y al actual jefe de Gabinete porteño. Antes de las PASO, el propio Ramos había denunciado que La Cámpora lo presionaba para renunciar a la presidencia del Instituto Dorrego. “Vamos a entrar en el balotaje para mostrar que hay una alternativa”, dijo Mariano Recalde el día después de las PASO en la Ciudad, ilusionado con repuntar el tercer puesto.

A más de un mes de aquellas palabras, la campaña del candidato de Cristina está anclada. Los analistas coinciden en que no tiene una plataforma clara. Recorre las comunas con famosos como Claudia Villafañe, “Fena” della Maggiora y Gerardo Romano. Las promesas están a la orden del día. Al menos por ahora, los porteños no se hicieron eco de que Mariano Recalde es una opción para ser jefe de gobierno porteño.

 

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA N° 34 DE QUÉ.

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