Revista Qué

13 May 2015 | Primera auditoría en 15 años

SAME: el esfuerzo sin equipamientos

La Auditoría General de la Ciudad elaboró el primer informe en quince años sobre la situación del SAME. Falta de personal, medicamentos, equipos y capacitación fueron algunas de las observaciones. Se rescató el servicio, pero se señalaron las falencias.

El Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME) es considerado por muchos profesionales de la salud como uno de los mejores del país en su rubro.

Incluso esa fue la conclusión a la que arribó el informe de la Auditoría General de la Ciudad al que tuvo acceso Qué en forma exclusiva, y que aún no ha sido publicado. “El SAME es una organización compleja que cumple con los objetivos propuestos de manera eficaz”, consideraron los auditores en el documento.

Sin embargo, el sistema tiene varias falencias. Falta de medicamentos e insumos biomédicos, inexistencia de registros contables, carencia de personal propio, retrasos de más de un año en el cobro de prestaciones y demoras de más del 30% en la atención de casos críticos, son algunos de los puntos en los que se basa el informe de 160 páginas.

Al margen, el personal médico en varias oportunidades denunció las condiciones laborales en las que muchas veces tienen que enfrentarse a la hora de cumplir con su labor.

La principal crítica que realizaron los auditores es la falta de medicamentos y equipamiento biomédico móvil que se detectó en los móviles del SAME. Según la Auditoría, el 75%de las ambulancias no cuenta con ellos.
La totalidad de la flota tampoco cuenta con el equipamiento biomédico fijo, lo que determina la normativa.
Pero no sólo eso, en el informe se detalla que en tres casos se encontraron medicamentos vencidos.

Todo esto se debe a dos motivos. El primero es “la falta general de procedimientos de abastecimiento”, según consigna el documento al que tuvo acceso Qué. En ninguno de los hospitales existe una normativa al respecto, ya que la mayoría de las ambulancias se equipa según el criterio de usos y costumbres que tenga el personal de dicho hospital.

En segundo lugar, los auditores consignaron problemas para el ingreso de insumos importados, una situación que sucede desde la implementación por parte del Gobierno nacional del cepo cambiario y las restricciones para la importación.

Esa carencia también se repite en el personal médico, el cual el SAME directamente no posee. Según su estatuto, los profesionales que prestan servicio son designados por el hospital en el que se desempeñan.

La modalidad es la siguiente: cada médico que desee estar disponible para trabajar un turno, se anota ante el jefe de guardia. Se le paga como si fuera una, valga la redundancia, guardia en el hospital. El SAME no abona los servicios directamente, sino que le envía los fondos al centro asistencial correspondiente. Esto genera que la plantilla médica que dispone el servicio no sea siempre la misma.

SAME #31_what.qxdEl titular del servicio, Alberto Crescenti, sólo sabe día a día con cuánto personal contará para atender las diversas emergencias. Todos los días el Departamento de Entrenamiento y apoyo logístico del SAME se comunica con cada jefe de guardia de los diferentes hospitales de la Ciudad, ya sean municipales o autárquicos. Desde el hospital se les informa sobre la nómina de profesionales disponibles para ese día. Esos nombres se anotan en una planilla, que se denomina “Informe diario de intención de ayudantes”.

“Si el SAME y el hospital no cuentan con médicos para asignar, la ambulancia no sale”. Así se grafica la situación que tiene cada uno de los móviles del servicio. “Todo esto crea un sistema deficiente e inestable”, consideró uno de los auditores generales, Facundo del Gaiso.

En cuanto a los choferes, durante 2012 se brindó la posibilidad de capacitarlos, sin embargo, de acuerdo a las cifras de la Auditoría, dichos cursos no tuvieron inscriptos, ni interesados.Ellos tampoco pertenecen al SAME, sino que son empleados de los respectivos hospitales, debido a una serie de acuerdos gremiales.

Una situación similar sucede con los enfermeros. Según lo que estipula la ley 1850 de Servicios de ambulancia, cada unidad debe contar con uno de ellos. Sin embargo, en la totalidad de los casos revisados no se encontró a ese profesional. Ese faltante también fue constatado por los auditores en los servicios de traslado de pacientes que realiza el SAME. Más del 50% de los correspondientes al servicio de neonatología tampoco cuenta con ellos.

Las ambulancias, si bien pertenecen al SAME, se encuentran distribuidas en los 33 hospitales porteños. En cuanto al estado de los rodados, según la norma, no deberían superar los cinco años de antigüedad, sin embargo eso sucede en la mayoría de las unidades.

El 70,5% (91/129) de los móviles reparados superan los 5 años de antigüedad, y representan el 65,76% del gasto en reparaciones. De las 348 solicitudes generadas, el 69,5% (242/348) pertenece a los rodados de más de 5 años de antigüedad.

El SAME depende del ministerio de Salud de la Ciudad, cuya titular es Graciela Reybaud. Desde esa cartera optaron por no efectuar declaraciones debido a que el informe no fue publicado por el organismo auditor, aunque sí se encuentra aprobado.

Demoras en la atención

Otro de los puntos que remarca el informe es el exceso en el tiempo de atención en los tres diferentes tipos de alertas que distingue el protocolo.

La principal es la roja. Por definición se trata de toda situación en donde la vida del paciente corre peligro de no tener una rápida atención, motivo por el cual se debe brindar asistencia entre 10-12 minutos luego de que se produce el aviso, el máximo de tolerancia puede llegar a ser 15 minutos. Sin embargo, el tiempo de respuesta, en 2012, fue en promedio de un 38% por encima de lo que marca el estatuto. De ese porcentaje, el 30% presenta una demora de entre 1 y 10 minutos.

La categoría que le sigue es la amarilla, en donde sin la atención médica adecuada, la vida del paciente o la función de sus órganos corre peligro en un tiempo más o menos amplio. En ese escenario, no hay peligro de muerte, por lo que la atención no debe demorar más de 20 minutos. Sin embargo, en el 91% excede el tiempo establecido. El 80% de esa cifra tiene como tiempo de respuesta entre 21 y 119 minutos.

Por último se encuentran los auxilios verdes, que son situaciones en donde no existe riesgo de vida, ni urgencia en la atención. Los pacientes, según se establece, deben ser atendidos en el lapso de 120 minutos. El 43% de los casos presentó demoras, en su mayoría, tuvieron en promedio un exceso de una hora.

Los retrasos en los cobros

Aunque se trate de un servicio público, el SAME también tiene la facultad de facturar sus servicios cuando se trata de afiliados a obras sociales o prepagas.

En 2012, prestó servicios a pacientes con obras sociales y prepagas por un total de $ 1.053.282, en 932 comprobantes, de los cuales 80 no fueron encontrados. De ese dinero, sólo se facturó apenas poco más del 60%. La encargada de ser el nexo entre el SAME y las prepagas u obras sociales es la Agrupación Salud Integral (ASI), que cobra una comisión por el servicio.

De la facturación total, al 17/03/2014 sólo se tiene la certeza del cobro de $ 657.471,65, de los cuales le ingresaron al SAME $ 573.302,19.

La demora promedio entre la emisión de la factura y el cobro es de 206 días. El informe verificó que en 61 casos se superó el promedio, siendo la demora máxima de 630 días. Pero la factura tampoco se realiza de forma inmediata.

Según las cifras de la Auditoría, entre al fecha de recepción del CGR por parte del ASI y la facturación se tarda un promedio de 223 días. Esto significa que para cobrarle a una prepaga u obra social, el SAME necesita en promedio 429 días, un año y casi tres meses. Además, el 77% de los auxilios no registra datos para facturar posteriormente las prestaciones. Sólo se facturan $ 80.000 por mes.

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