Revista Qué

29 Jul 2015 | Comunas

Territorio minado

El balotaje fue un verdadero susto para el PRO que perdió en seis de las quince comunas de la Ciudad. Respira aliviado porque sus comuneros ya ganaron en las generales. Pero sabe que ECO puede declararle la guerra si tan sólo se lo propone.

En tan sólo dos semanas, el PRO pasó de arrasar en todas las comunas de la Ciudad a ganar en apenas seis. Contra todos los pronósticos, ECO hizo tambalear al macrismo porteño en un balotaje que dejó más incertidumbres que certezas. La lista de Martín Lousteau y Fernando Sánchez sacó ventaja en 9 de las 15 zonas en las que está dividida la Capital y no se quedó con la segunda vuelta por apenas tres puntos.

El corredor norte y la zona costera le salvaron la elección a Horacio Rodríguez Larreta, quien ahora respira aliviado. Desde el seno del partido se hicieron distintas lecturas al respecto. Mientras algunos apuntan a una inclinación del voto kirchnerista hacia el ex ministro de Economía, otros cuestionan que los comuneros hicieron la plancha y no la vieron venir.

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Lejos de la autocrítica está Hipólito Forno, quien resultó electo como presidente de la Comuna 6 (Caballito) en las elecciones generales con el 41,49 por ciento de los votos. “En la mayoría de las comunas, los votos del Frente para la Victoria se fueron a Lousteau con el objetivo de debilitar la imagen del PRO de cara a las elecciones nacionales”, consideró en diálogo con Qué. Para Forno, la intención del kirchnerismo fue “ensuciar la candidatura de Mauricio Macri” y que, en definitiva, Lousteau ganó en la Comuna con “votos prestados”.

Sin embargo, la situación que se vivió en Caballito fue un tanto particular. En las PASO porteñas el candidato de ECO superó al de Horacio Rodríguez Larreta por apenas 90 votos, escenario que luego fue revertido en las generales con el apoyo de los seguidores de Gabriela Michetti. La señal de alarma ya se había encendido en la Comuna 6 y los vecinos volvieron a manifestar su descontento en el balotaje, más allá de la migración de votos. Pero Forno le restó importancia y negó estar preocupado porque confía en que quienes votaron a Martín Lousteau en el balotaje, en las PASO de agosto se inclinarán por Macri. “Es lo que nos dice la gente en la calle”, aclaró.

El comunero electo de Caballito formó parte de la reunión de Gabinete ampliada que tuvo lugar el lunes posterior al balotaje, donde el PRO analizó la ajustada victoria y hubo pase de facturas. Tras el cónclave, los dirigentes del partido convinieron en minimizar los resultados, ratificar a fin de cuentas la victoria de Larreta y apostar a la carrera presidencial de Macri.

Alarma de guerra

Como es costumbre, el PRO retuvo la supremacía en las comunas de los sectores más pudientes de la Ciudad. En la Comuna 2 (Recoleta), por ejemplo, cosechó el 65 por ciento de los votos y superó su propia marca de las generales, en las que consiguió 58 por ciento. El mismo escenario se replicó en la Comuna 14 (Palermo), donde obtuvo el 58 por ciento en el balotaje y 51 por ciento en primera vuelta.

A contramano, ECO sacó ventaja en los barrios de sectores medios y bajos, donde predominan los conflictos vecinales de urbanización y proyectos inmobiliarios. En la Comuna 8 (Villa Lugano, Riachuelo y Soldati) la diferencia entre Lousteau y Larreta fue apenas de 35 votos. El apoyo del Frente para la Victoria fue determinante en este “cabeza a cabeza”. Así lo confirmó a este medio Hugo Bentivenga, comunero electo por ECO, quien reveló que el mismo Lousteau se reunió con militantes de La Cámpora para pactar un acuerdo. “La estrategia no falló. Macri hizo hincapié en la zona Norte de la Ciudad, es donde peor nos fue; y donde menos hicieron pie, en el centro-sur de la Ciudad, es donde mejor nos fue”, reconoció.

En el corazón de la Ciudad, Marcelo Bouzas aseguró que a pesar de que la lista de Larreta sacó 5 mil votos más en la segunda vuelta, no alcanzó para superar el 54 por ciento que sumó ECO. “El trabajo lo hicimos, pero hubo menos votos. Ya lo sabíamos. Y además nos agarraron las vacaciones de invierno”, argumentó. Pero lo que Bouzas no sabe es que la brecha que separó a ambos candidatos a jefe de gobierno en la segunda vuelta electoral fue más estrecha de lo que cree: 1.842 votos. No obstante, tal como su colega, el titular de la Comuna 5 apuntó a una ocasional unificación de la oposición. “Aportaron votos el Frente para la Victoria y algunos de la izquierda. Todo el arco político y los referentes de los presidenciales llamaron a votar contra el PRO”.

Lo cierto es que el balotaje encendió la alarma en todo el macrismo que, en apenas 14 días, vio cómo su supremacía comunal se desvanecía en el aire. Y ahora el PRO deberá gobernar los próximos cuatro sobre un territorio minado, tanto por ECO como por el Frente para la Victoria.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA N° 42 DE QUÉ.

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