Revista Qué

26 Ago 2015 | FALTAS EN LA LEGISLATURA

Vidal se queda libre

Desde 2011, presidió 42 de las 124 sesiones de la Legislatura porteña, una de sus funciones como Vicejefa de gobierno, tal como estipula la Constitución. Este año sólo estuvo presente en la apertura. En su lugar, recorrió la provincia de Buenos Aires.

Si María Eugenia Vidal aún fuera una alumna de secundaria, ya se hubiese quedado libre. En lo que va de 2015, tan sólo presidió una de las 13 sesiones ordinarias de la Legislatura porteña, responsabilidad que le compete como Vicejefa de gobierno. En su lugar la reemplaza el diputado Cristian Ritondo, quien como buen compañero de clase, le pasa la falta.

Desde que Vidal anunció su candidatura a la Gobernación de la provincia de Buenos Aires, rara vez se asoma por la zona de Perú 130. Al parecer, esta es una práctica común en las co-mandatarias del PRO. En su paso por el Ejecutivo, Gabriela Michetti tampoco asistía a las sesiones de la Legislatura porque, según sus palabras, estaba “de-dicada a otras cosas” y de esa manera honraba las instituciones. En su lugar, delegaba las tareas a Diego Santilli, quien era el jefe de la bancada PRO. Según denunciaron los legisladores de la oposición, Michetti faltó a 40 de las 43 sesiones que se desarrollaron en la Legislatura entre 2007 y 2009, año en que renunció a su cargo para ser candidata a diputada provincial.

Sin embargo, no es una atribución opcional. Según el artículo 71 de la Constitución de la Ciudad, “la Presidencia de la Legislatura es ejercida por el vicejefe de Gobierno, quien conduce los debates, tiene iniciativa legislativa y vota en caso de empate”. Dentro de sus funciones se encuentran, además, las de integrar la Comisión de Labor Parlamentaria; citar a sesiones ordinarias, extraordinarias y especiales; presentar a consideración de la Legislatura el Presupuesto de gastos y requerir la información necesaria para el cumplimiento de sus funciones.

Segundo en la línea de comando, también queda a cargo de la Ciudad cuando el Jefe de gobierno porteño se ausenta, por ejemplo, durante su campaña presidencial por el interior del país.

El faltazo de Vidal a las sesiones de la Legislatura se remonta a 2013, año en que comenzaban a tantearse las proyecciones por fuera de la Capital con miras a las elecciones de 2015. Ante la negativa de Michetti de postularse como la sucesora de Daniel Scioli, Vidal fue la siguiente opción. Tras recorrer algunos puntos de la Provincia y criticar duramente la gestión actual, se confirmó la noticia. Desde entonces, no se plantea cumplir con sus funciones en el Parlamento y, en su lugar, hace campaña por los 135 distritos. Así consideró a Qué el legislador porteño del MST, Alejandro Bodart, quien aseguró que “Vidal sigue con la lógica del michettismo. No ejerce el cargo para el que fue electa. Las dos hicieron lo mismo y rajaron para la Provincia. Utilizan el cargo para proyectarse en otros puestos. Es parte de una constante. Se le paga el sueldo para que cumpla una función que no ejerce. No sé para qué tenemos vicejefe”.

Una rateada constante

Las faltas Vidal fueron progresivas hasta quedarse libre en 2015. En 2012, primer año de trabajo como Vicejefa de gobierno, era una alumna ejemplar. Presidió 20 de las 28 sesiones ordinarias, especiales y extraordinarias que se desarro-llaron durante aquel período, entre las que se destacó la regulación y reestructuración del sistema de transporte ferroviario de pasajeros, de superficie y subterráneo de la Ciudad.

En 2013, asistió sólo a 9 de las 29 sesiones, incluyendo aquella en la que juraron los diputados electos en las elecciones legislativas. Al año si-guiente, podría creerse que Vidal re-pensó su actitud ya que encabezó 12 sesiones. Sin embargo, 2014 fue un año más que prolífico en la Legislatura: se llevaron a cabo 36 sesiones ordinarias, tres especiales y dos extraordinarias. Ergo, el porcentaje de faltas es aún mayor.

Finalmente, en 2015 se quedó libre. De las 13 sesiones ordinarias que se desarrollaron en lo que va del año, Vidal tan sólo asistió a una, la de apertura del año legislativo en la que Mauricio Macri brinda un repaso de la gestión y pronuncia un breve discurso. En total, presidió 42 de las 124 sesiones que tuvieron lugar en los últimos cuatro años, lo que significa el 33 por ciento. De todas las veces que la Vicejefa ejerció su rol de presidenta de la Legislatura, nunca se perdió la primera del año, algo obvio si se tiene en cuenta que estaba acompañada por Macri y parte de su Gabinete.

“Es más fácil determinar cuántas veces vino, que las que faltó”, ironizó Bodart, quien descartó presentar algún tipo de proyecto de declaración al respecto de parte de la oposición, como sí ocu-rrió durante el mandato de Gabriela Michetti. Ante las constantes “rateadas” de Vidal, “el vicepresidente 1° pasa a ser ‘la’ autoridad de la Legislatura y ni siquiera fue electo para ello, sino que fue designado por el propio bloque oficia-lista. No han cumplido con la Constitución”, remató Bodart a este medio.

Pareciera ser que, para el PRO, el Vicejefe de gobierno es tan sólo una figura decorativa. Así lo ha demostrado en los últimos ocho años de gestión al frente de la Ciudad. Hasta 2016
permanecerá la incógnita acerca de si Diego Santilli finalmente cumplirá con sus mandatos constitucionales o también buscará quedarse libre en el corto plazo.

 

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 46 DE REVISTA QUÉ.

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