Revista Qué

30 Mar 2017 | Técnicas masculinas

¿Cómo prolongar el placer?

La psicóloga y experta en sexología de Psytel, Silvia Sanz García, propone las técnicas más efectivas no sólo para prolongar el placer masculino, sino también para retrasar el orgasmo, de modo que resulte más sencillo acompasarlo al de la pareja.

A continuación, los métodos que sugiere la especialista para un orgasmo intenso y duradero:

Jugar al “podés mirar pero no tocar”. Ellos se excitan mucho con la vista, por lo que es aconsejable despertar su erotismo con algún gesto o pose sugerente que no sea demasiado directa o evidente. “Un striptease será la chispa que pueda encender el canal sexual en su cerebro”, dice la sexóloga, y re-salta la importancia de empezar lentamente para, poco a poco, ir aumentando la intensidad.

Tocar dos zonas erógenas al mismo tiempo. Mientras ella le estimula manualmente el pene, por ejemplo, también puede besarle los labios, las orejas…

No dejar que busque el orgasmo inmediato. “Cuando sientan que su respiración y su ritmo cardíaco se aceleran y los músculos de la zona pélvica se contraen, coloquen el pulgar en el glande y el resto de la mano en la base del pene, aprieten delicadamente durante un par de segundos y suelten; diez segundos más tarde vuelvan a repetir la acción sobre su pene”, sugiere la sexóloga a las féminas.

Cambiar de postura o de maniobra erótica. Según indican algunos estudios científicos, la variedad en los movimientos y las caricias aumenta la actividad en las zonas del cerebro relacionadas con la excitación sexual. Por eso, la experta asegura que estimular a la pareja y hacerle algo diferente cuando esté a punto de estallar de placer provocará que cada vez esté más excitada, física y mentalmente.

Descubrir el punto P (punto G masculino). La idea es acariciar otras zonas del cuerpo del hombre, distintas del pene, que también son erógenas. El punto G de ellos se encuentra en el interior del recto, a unos cinco centímetros del ano y en la pared que da hacia el frente, hacia la vejiga. Puede accederse a la próstata a través del ano, introduciendo un dedo; traspasado el esfínter anal, se llega al recto. A unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, en su pared anterior (la que mira al pene), se encuentra un abultamiento como de un centímetro de espesor: es la próstata, su punto G.

Un extra para potenciar los efectos. Usar juguetes eróticos, como los anillos que se colocan en la base del pene en erección, ayuda a mantener ésta durante más tiempo. Con un lubricante se puede potenciar también las sensaciones. Algunos ofrecen un ‘efecto calor’ o ‘efecto frío’ con el que podés jugar si querés retrasar o acelerar el placer. También pueden utilizarse aceites con distintos olores, sabores, temperaturas y texto.

HOMBRES: LA ESTIMULACIÓN DEL PUNTO G

Es posible estimular el punto G masculino externamente presionando o masajeando la zona que va desde el ano hasta los testículos.

Es un lugar sensible y erógeno, según comenta la experta de Psytel, porque allí encontramos numerosas terminaciones nerviosas. Masajear directamente esta glándula puede producir orgasmos explosivos.

La glándula puede ser alcanzada insertando un dedo lubricado en el ano o usando juguetes sexuales.

A algunos hombres les gusta que estimulen su próstata una vez que tienen una erección completa, mientras que otros sienten que la estimulación prostática sirve para comenzar con la erección.

 

EL ROL FEMENINO: Se trata de calentar bien el ambiente, es decir, jugar estimulando zonas que harán que la erección de él sea imponente y su nivel de excitación, casi insaciable.

EXTENDER LAS SENSACIONES: Al igual que las mujeres, los hombres están en capacidad de experimentar múltiples orgasmos; quizá como una especie de microexplosiones que se suman a otra gran sensación de placer que generalmente se acompaña de eyaculación.

Y es que ahí está el mito que impide a los varones disfrutar aún más de los encuentros sexuales; todos debemos aprender que pueden experimentarse muchas y variadas sensaciones sin eyacular, ya que una vez que eyaculan, de forma obligada, la naturaleza les demanda una pausa de descanso. Pero hay ejercicios destinados a extender el placer.

 

Gentileza Revista La Tecla 

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