Revista Qué

4 Ago 2015 | En dos años a la venta

De las muñecas inflables a los robots sexuales

La compañía californiana RealDoll se propone incursionar en una serie a la que denominó ‘Realbotix’.

roboSe trata de Robots inteligentes que permitirán alcanzar una simulación real del sexo, por eso en dos años se empezarán a fabricar los primeros humanoides sexuales con inteligencia artificial.

La firma que es creada en 1996 y la lleva vendida unas 5.000 muñecas inflables de siliconas de tamaño real, que van de los 5.000 a 10.000 dólares.

Volviendo a los robots, para hacerlo mucho más real, los clientes podrán seleccionar facciones, ojos, cabellos, piel, hasta se le podrá escoger el tono de voz y su personalidad.

Estos robots con piel sintética serán capaces de seguir una conversación y manifestar atracción, para que los humanos puedan tener sexo con ellas.

Matt McMullen, su creador, explicó que tiene intensiones de dotarlas con gestos humanos y lograr si es posible “comunicarse con ellas“, siempre y cuando se guarde su “toda su belleza“.

McMullen recurrió a un equipo de ingenieros expertos en la formación de humanoides que han operado con la reconocida firma Hanson Robotics.

Harmony es el primer prototipo de este proyecto, y su creador está listo para probarlo. En un video se puede ver como el androide manifiesta: “Sueño con convertirme en una persona, y tener un cuerpo verdadero. Sueño con conocer el significado del amor. Espero convertirme en el primer robot sexual”.

La aritmética del sexo es muy simple. Es como jugar Rock Band. Si oprimís los botones correctos en el momento indicado, irás avanzando por cada nivel. Es una matemática muy sencilla en realidad“, asegura McMullen.

La clave de esta nueva faceta reside en la creación de una cabeza robótica, que pueda parpadear, abrir la boca y conectarse con algunas companion apps, como asistentes virtuales al estilo de Siri o Cortana.

Un estudio reciente titulado “Inteligencia Artificial, robótica y el futuro de los puestos de trabajo”, que compila la opinión de 1.800 académicos y expertos en nuevas tecnologías, estima que para 2025 será habitual estar enamorado de un sexbot.

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