Revista Qué
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Se espera que el 5 de marzo se desarrolle la primera sesión ordinaria del Concejo Deliberante platense. A pocos días del inicio del período ordinario, cobra cada vez más fuerza la pregunta: ¿Qué resolverá el municipio respecto de la nueva concesión del transporte público en la ciudad?
La capital provincial arrastra un sistema colapsado: frecuencias que no se cumplen, colectivos repletos, barrios mal conectados y usuarios que pierden horas cada semana esperando una unidad que nunca llega.
Frente a este panorama, el nuevo pliego no parece garantizar transformaciones estructurales. De hecho, durante todo el receso de verano el malestar se agravó notablemente.
Mientras el oficialismo presenta la licitación como una modernización del sistema, los vecinos denuncian que el servicio actual es deficiente y temen que nada cambie de fondo.
¿En que instancia se encuentra la licitación? La adjudicación de la concesión del transporte por 12 años a las empresas participantes se encuentra en la instancia de análisis por parte de la secretaría Legal y Técnica del municipio, que deberá dar el visto bueno a los pormenores de cada propuesta referida a las 4 zonas de operación de los micros: Norte, Sur, Este y Oeste.
El dato que mejor sintetiza la desconexión oficial con los vecinos, sobre todo de la periferia platense, es el plazo de hasta 10 años para implementar una aplicación que informe recorridos y demoras en tiempo real. En plena era digital, esa cláusula suena más a concesión generosa que a exigencia real hacia las empresas.
La discusión no es solo técnica: es profundamente política. Se trata de definir si el transporte será un servicio público eficiente o una administración resignada a la insuficiencia crónica.
Si el Concejo Deliberante no introduce cambios profundos al pliego o a las ofertas recibidas, la ciudad podría hipotecar su movilidad urbana hasta bien entrada la próxima década.
La oposición, por su parte, reclama mayor transparencia en el proceso y controles más severos para evitar que se repita un esquema que lleva años sin resolver los problemas estructurales del sistema que afectan la vida diaria de miles de platenses.